Condenan a 34 años de cárcel a expolicía señalado de asesinar a su esposa en Ecuador
Los hechos ocurrieron el 11 de septiembre de 2022, cuando el presunto agresor asesinó a su esposa dentro de la Escuela Superior de Policía, situada en el norte de Quito.

Condenan a 21 años a asesinos del exgobernador de Caquetá, Germán Triviño / Sergio Acero (Colprensa)
Bogotá
Un tribunal de Ecuador condenó este jueves a 34 años y 8 meses de cárcel al expolicía Germán Cáceres por el feminicidio de su esposa, la abogada María Belén Bernal, cuyo caso sacudió a la sociedad ecuatoriana y se volvió en un símbolo de la violencia machista en el país al ser asesinada dentro de un recinto policial.
Los magistrados del Complejo Judicial Norte de Quito aplicaron contra Cáceres la pena máxima agravada en el código penal ecuatoriano por el delito de femicidio e impusieron una reparación integral para la familia de Bernal de unos 260.000 dólares.
A su vez, absolvieron al policía Alfonso Camacho, quien había sido acusado por la Fiscalía por un presunto delito de omisión de ayuda.
Los hechos ocurrieron el 11 de septiembre de 2022 en la Escuela Superior de Policía, situada en el norte de Quito, donde Cáceres acabó con la vida de Bernal y luego ocultó su cadáver, que no fue encontrado hasta 10 días después, mientras que él se dio a la fuga y no fue capturado hasta finales de diciembre en Colombia.
Después de que la Fiscalía culminara este jueves su alegato final, el tribunal a cargo del juicio no dilató la resolución y emitió la condena contra Cáceres en la misma jornada.
Tras finalizar la audiencia, Elizabeth Otavalo, madre de María Belén Bernal, anticipó que apelarán la sentencia porque consideran que Camacho es también culpable, aunque manifestó estar conforme con la pena otorgada a Cáceres.
“Me siento conforme porque es lo máximo que determina la norma, pero esto no me devuelve a mi María Belén. Seguiré en las calles”, advirtió Otavalo, que reiteró su queja contra el Estado.
“Es un camino completamente duro sin acompañamiento de instituciones del Estado. Lo que tenemos acompañamiento es de las mujeres y de grupos de derechos humanos. Es un Estado indolente que no vela por los derechos de las mujeres. No ha hecho nunca nada por las mujeres. Aquí estamos y nos siguen matando”, añadió.
Desde un inicio, Otavalo calificó el feminicidio de su hija como un crimen de Estado por haberse producido dentro de una sede policial que está a cargo del Estado y donde se supone que María Belén Bernal debía haber estado protegida.



