Editorial Diana Calderón
No deberíamos empezar semana sin hacer una reflexión de fondo sobre el momento en qué está el país: Una cortina de humo vestida de marca baja de un jet de Nicolás Maduro. La imagen empeora cuando una funcionaria de migración saluda como héroe a Aida Merlano, estrecha las manos receptoras de votos, las manos de la mujer que valida cualquier practica para conseguir lo que quiere. La escena ocurrió el viernes pasado.
Pero como detrás de las cortinas siempre se esconde la basura estamos obligados a mirar con lupa antes de que lleguen a barrerlo todo. A borrarlo todo. ¿Tocará entonces escuchar qué más tiene por decir la prófuga, para ver a quiénes más señalará del entramado de corrupción electoral? ¿Alguien ahora en Bolívar donde el número de votos debería al menos ser investigado?
Y en medio del humo insuficiente de la cortina de Aida Merlano, llegó la entrevista con el primer mandatario en la revista Cambio, donde dice no pudo criar a su hijo Nicolás Petro y que sus deformaciones entonces no son su responsabilidad y es mejor que las investigue la justicia por que él no tiene nada que ver. Sobre su hermano Juan Fernando Petro y compañero Danilo Rueda, ahora Alto Comisionado para la Paz, dijo que han trabajado por años en la justicia transicional, de cárcel en cárcel, digo yo, buscando la impunidad total a todos los males que hoy tienen la juventud colombiana creyendo que andar en porche es aspiracional y no delincuencial.
Y mientras tanto las reformas del gobierno que debían llegar a demostrar que el enriquecimiento ilícito, que la desigualdad es inadmisible, están sobre la mesa, pero sin solucionar los temas de fondo y en cambio cobran venganzas del mercado y desconocen los avances globales en materias ya estudiadas.
¿Cómo nos paramos los periodistas frente a esa realidad y usted ciudadano que nos escucha? Con esa pregunta quiero empezar buscando respuestas, ojalá juntos, porque el riesgo del fracaso de la izquierda en el gobierno es el fracaso de la democracia, ¡es volver al status de privilegios e inequidades! Y será culpa de quienes ofrecieron un cambio, un cambio que parece a le quedó muy grande como lo demuestra el paro armado en Caucasia para no ir más lejos y con la noticia que iniciamos esta emisión.




