Prácticas para contribuir a la protección de los suelos

La productividad de los suelos depende de prácticas agrícolas que eviten su degradación.

La conservación de los suelos requiere una intervención más consiente de parte del hombre, que entienda la fragilidad de los ecosistemas, los efectos del cambio climático y la escasez de los recursos naturales versus las necesidades de abastecimiento de las comunidades.

Debido a la erosión y las malas prácticas de cultivo, los suelos están perdiendo su capacidad para ser productivos. Fenómenos como la sobrecarga de ganado en regiones montañosas y la tala y quema de bosques, provocan el desgaste de los terrenos y la pérdida de la biodiversidad en las zonas de influencia.

Para evitar que los suelos se sigan deteriorando y que los modelos de explotación extensiva continúen afectando las materias orgánicas de la tierra, el campo colombiano requiere de prácticas agrícolas más sostenibles, que aumenten la calidad de los suelos y respondan a problemáticas como la deforestación, sobrepastoreo, sobrexplotación de la cobertura vegetal, malos manejos y conflictos de uso.

Con el objetivo de contribuir al cuidado de los suelos y emplear labores más amigables con el medio ambiente, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi -IGAC-, recomienda aplicar las siguientes prácticas:

1. Incrementar los sistemas forestales silvopastoriles.

2. Aumentar la rugosidad del terreno, controlando el flujo del agua mediante zanjas de ladera, realizar cultivos en contorno y utilizar franjas con vegetación densa.

3. Proteger el suelo con cobertura vegetal y residuos de cultivos, lo cual disminuye la acción destructora de la lluvia sobre el suelo.

4. Evitar la labranza en el sentido de la pendiente; esta debe ser reducida y mínima o de siembra directa en pendientes menores al 30%.

5. Evitar la compactación del suelo, específicamente la de la explotación ganadera y de la maquinaria agrícola.

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