La peligrosa tarea de erradicación en zona roja

Soldados y civiles hacen grandes esfuerzos para acabar la hoja de coca, pero la resiembra los agobia.

"Desmotivante". Es la palabra que usan algunos soldados y civiles al ver que las zonas donde han expuesto su vida para erradicar cultivos ilícitos, al volver al cabo de unos meses está nuevamente plagada con la 'hoja maldita', como ellos la llaman.

Caracol Radio acompañó a un grupo de erradicadores de hoja de coca a una de las zonas más peligrosas del país, Tarazá, en el bajo cauca antioqueño, donde hay disputas constantes entre el ELN, el Clan del Golfo y ex guerrilleros de las Farc por el negocio del narcotráfico.

Al sitio hay que llegar con comandos de operaciones especiales por la peligrosidad de la zona.

Los comandos ingresan por zona selvática, donde planean detalle a detalle el ingreso al lugar para evitar ser atacados por sorpresa por parte de los criminales.

Pero para no correr riesgos ante la posible instalación de explosivos en el terreno, los equipos erricadores se valen de guías caninos.

Ya con el camino despejado comienza la titánica labor de erradicar, militares y civiles se unen en un solo equipo, con sus manos limpias y una pala inician el proceso de arranca de raíz la mata, que luego de un largo tratamiento con químicos, se convierte en uno de los males más grandes que tiene el país, cocaína.

Trabajar bajo las inclemencias del entorno. Fuertes rayos de sol, insectos molestos, aguaceros, trochas y amenazas de los grupos al margen de la ley, no diezman la voluntad de los erradicadores.

Pero a veces la voluntad no es suficiente. Campesinos que si tener más alternativas de supervivencia se opone a la erradicación y entran en conflicto con quienes buscan acabar con este flagelo.

Y es que la amenaza del enemigo es constante, según el cabo tercero Cristian Espinosa, encargado de proteger a los erradicadores.

Pero también hay puntos de quiebre. Como cuando se cree que la batalla se está perdiendo por el alto índice de resiembra de cultivos ilícitos.

Este grupo de erradicadores, militares y civiles es uno de los 100 que exponen a diario sus vidas en las regiones con mayor número de hectáreas de cultivos ilícitos.

En este caso el trabajo fue en una de las zonas más peligrosas del país, el bajo cauca antioqueño, donde según el Ejército, en lo corrido del año han sido erradicadas más de 11.000 hectáreas de hoja de coca por parte de la fuerza pública, pero reconoce que el nivel de resiembra es alto.

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