SIN NORTE

Detrás de guerra comercial entre EE.UU. y China hay una guerra tecnológica

El país que primero instale las redes y la tecnología 5G tendrá una gran ventaja económica, militar y de inteligencia.

En juego está la información y los datos de billones de personas y Huawei, la empresa de equipos de telecomunicaciones más grande del mundo, está ganando la carrera. 

La Guerra comercial entre China y Estados Unidos es solo una cortina de humo que esconde la guerra tecnológica entre las dos potencias. Es una guerra de muchas batallas, entre ellas aquella sobre quién ofrece primero la tecnología 5G. Una tecnología que hará que el internet sea 100 veces más rápido, dinamizará la inteligencia artificial, potencializará el internet de las cosas y permitirá el desarrollo los carros autónomos, entre otros desarrollos. 

Pero además de los beneficios que traiga a los usuarios de la nueva telefonía, el país que primero instale estas redes y ofrezca la tecnología tendrá acceso a millones de millones de datos que circularán a través de las redes 5G permitiéndole tener una ventaja militar, económica y de inteligencia en las próximas décadas. Y es que “el nuevo petróleo son los datos”, afirmó David Sanger, editor de seguridad del New York Times, en el reciente podcast‘The Daily’. Sanger agregó que las próximas guerras no empezarán con armas nucleares sino desconectando un país de su electricidad o destruyendo sus redes de comunicación. Según él, la nueva forma de hacer la Guerra se basa más en controlar las redes y no las armas. 

Pues uno de los protagonistas de esta guerra tecnológica es Huawei, la empresa china de telecomunicaciones más grande del mundo que amenaza a Estados Unidos con ser pionera instalando las redes 5G en gran parte del mundo. Un desafío de seguridad y privacidad que preocupa a varios expertos de seguridad en EE. UU. Que advierten como la información y los datos que manejaría Huawei través de sus redes 5G terminaría en manos del gobierno chino. Amenaza frente a la que varios países ya empezaron a responder, tanto Australia, Inglaterra y en gran medida Estados Unidos prohibieron la venta de equipos Huawei en sus países por supuesto robo de información. Preocupación que hizo pública el vicepresidente Mike Pence, hace unos días durante la Conferencia Global de Seguridad en Múnich, Alemania. 

“No podemos asegurar la defensa de Occidente si nuestros aliados crecen dependientes de Oriente”, dijo Pence quien agregó que Estados Unidos ha sido muy claro sus aliados sobre el riesgo que representan Huawei y otras empresas de telecomunicaciones chinas. “Por ley, estas empresas están obligadas a entregar cualquier información que pasa por sus redes o dispositivos tecnológicos al vasto aparato de seguridad estatal chino. ¡Tenemos que proteger nuestra importante infraestructura de telecomunicaciones!”, afirmó el vicepresidente.

A Estados Unidos le preocupa específicamente el caso de Huawei porque la empresa ofrecerá sus teléfonos con tecnología 5G este año en China y en otros países del mundo, sin embargo, empresas estadounidenses como Verizon, AT&T y Apple planean ofrecer en el 2020 en Estados Unidos. Un atraso que representaría perder gran parte del mercado y de la información de las personas en el mundo. Y es que el mercado se inclinaría por comprar un internet 100 veces más rápido a pesar de que sean los chinos los que lo producen. Además, para ofrecer la tecnología 5G, las personas tienen que cambiar de teléfono, así que el que primero entre al mercado con la nueva tecnología también podrá vender sus nuevos teléfonos. 

“No hay manera de que Estados Unidos nos destruya. El mundo nos necesita porque nosotros estamos más avanzados. Si las luces se apagan en Occidente, en Oriente seguirá alumbrando, y si en el Norte se oscurece siempre estará el Sur”, dijo el fundador de Huawei, Ren Zhengfei agregando que dijo que Estados Unidos no representa el mundo. 

La base estructural del avance tecnológico chino es el proyecto de país China 2025, en el que Beijing busca dominar la inteligencia artificial, la robótica y la fabricación de microchips entre otras tecnologías. Para lograrlo,China empezó a implementar estrategias de mercado agresivas subsidiando a sus empresas para que compren e inviertan en firmas de tecnología avanzada en Estados Unidos y Europa, apropiándose del nuevo conocimiento tecnológico de Occidente. Adicionalmente, Beijing está obligando a la empresa que quieran entrar a su mercado, el más grande del mundo por su población, a entregar sus secretos tecnológicos antes de vender sus productos. En otras palabras, le dejo vender en mi tienda si me das tu receta. 

Pero Estados Unidos ha contratacado con sanciones y más aranceles a un grupo amplio de productos chinos entre ellos los tecnológicos equivalentes a 250 mil millonesde dólares. Además, Robert Lighthizer, representante comercial de Estados Unidos, le pidió a Beijing que deje de subsidiar a sus empresas para acelerar su progreso tecnológico y que reduzca las exigencias que le hace a las empresas americanas que quieren entrar al mercado chino. Puntos que se han planteado en la negociación comercial que se adelanta. 

Pero además de las sanciones y las negociaciones comerciales, Trump le metió un ingrediente extra al asunto. Hizo que arrestaran en Canadá a Meng Wanzhou, hija del fundador de Huawei y vicepresidente financiera de la empresa que enfrenta una posible extradición a Estados Unidos. Estados Unidos ha convertido a Wanzhou en un rehén y una herramienta para presionar a los chinos y lograr más gabelas en la negociación tecnológica. Tanto que Trump ya chantajeó dijo que si lograba una buena negociación podría dejar libre a la heredera de Huawei. 

Una guerra tecnológica que amenaza la hegemonía mundial de Estados Unidos, rediseña las relaciones tecnológicas y pone a prueba el talante negociador de Donald Trump que necesita un acuerdo con China para mostrarlo como un gran logro en su campaña de reelección, pero que no puede negociar a cualquier costo porque pone en juego la hegemonía de Estados Unidos en los próximos años.

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