Prostatectomía
La próstata es una glándula con múltiples y muy importantes funciones.

Es el nombre que se da a la extirpación quirúrgica parcial o total de la próstata. Puede ser con incisión abdominal retropúbica (herida encima del pubis y se interviene detrás de él) o intrauretral (con intervención a través de la uretra). La hospitalización es cercana a una semana y la recuperación es de unas tres semanas
La próstata es una glándula con múltiples y muy importantes funciones dentro de las cuales sobresalen la producción de líquido prostático y la producción de prostaglandinas. Esta hormona cumple –entre otros- un papel determinante de la erección peneal. El semen es el conjunto de los líquidos (prostático, seminal y de Cowper) más los espermatozoides. El líquido prostático, entonces, forma parte del vehículo en que se desplazan los espermatozoides hacia el exterior conformando el semen eyaculado
Por supuesto, es de esperarse que la prostatectomía no generara problema o consecuencia adversa alguna para el paciente; sin embargo, en una gran proporción de los casos sí se presentan complicaciones y consecuencias, algunas transitorias y otras definitivas
Específicamente, en lo relacionado con la actividad sexual se pueden presentar al menos dos dificultades: 1) Disfunción eréctil, transitoria o definitiva debido a lesiones frecuentemente inevitables causadas durante la cirugía y, obviamente, a la ausencia o disminución de prostaglandina y 2) Cambios importantes en la sensación y en la experiencia orgásmica debidos a la disminución del volumen de semen eyaculado y, además, a eyaculación retrógrada; pues por la prostatectomía es posible que el semen en lugar de salir al exterior por la uretra se deposite en la vejiga y salga posteriormente con la orina. Esta experiencia de orgasmos sin eyaculación (orgasmos secos o de poco volumen eyaculado) es bien diferente de lo acostumbrado con anterioridad y puede significar frustración o displacer para el paciente y, ocasionalmente, hasta para su pareja
Adicionalmente, es usual en los pacientes prostatectomizados, lo que denominamos anticipación catastrófica, una forma de miedo anticipado sobre su próxima ejecución sexual en la que de antemano se autoevalúa mal o se monitorea permanentemente y con ello impide la respuesta sexual espontánea
La incertidumbre sobre la condición definitiva posterior a la cirugía se incrementa cuando aparecen otras secuelas como incontinencia, alteraciones digestivas, dolores o molestias, etc
La medicina está haciendo el mejor esfuerzo para minimizar los efectos adversos por esta intervención y se han logrado impresionantes avances. Tal vez en un futuro no lejano dispongamos de una prostatectomía sin tanto riesgo pero por ahora podemos tener consecuencias físicas y mentales significativas
Por el impacto en la manera en que el paciente se percibe a sí mismo en esta situación –como minusválido-, aconsejamos una preparación psicológica previa y un acompañamiento posterior a la cirugía con el fin de atenuar o eliminar sus consecuencias transitorias o definitivas.



