Más de 150 niños protagonizan la procesión del viacrucis
Será el Sábado Santo en Cajicá, donde los menores desde muy temprano se unen al fervor religioso.


Como un medio para revivir las tradiciones religiosas perdidas y despertar entre los habitantes la religiosidad y la fe en la Iglesia Católica se realiza este Sábado Santo, por primera vez en Cajicá (Cundinamarca) y el centro del país, la procesión del viacrucis, en la que los protagonistas serán los niños entre 7 y 10 años
Así lo concibió el sacerdote pasionista Miguel González quien preocupado por el alejamiento y desinterés de la comunidad en cuestión religiosa, y en cumplimiento de claros preceptos y reglas impartidas por el Papa Francisco, decidió iniciar su trabajo con la niñez para que ellos sirvan de medio para la integración familiar y social en torno a las creencias cristianas
Durante más de dos años planeó la estrategia que puso en marcha el año pasado cuando anunció que, para comenzar, la procesión del viacrucis sería protagonizada por los pequeños cajiqueños quienes serían los encargados de cargar los “pasos” o imágenes representativas del camino que llevó a Cristo al Calvario donde fue crucificado, mientras las niñas serán zahumadoras y acompañantes importantes de la ceremonia
Para el efecto, tras una larga tarea preparatoria, ordenó la elaboración de las imágenes, réplica de las utilizadas en Pamplona (Santander) a tiempo que convocaba a los padres de familia para que permitieran la participación de los niños que serán los protagonistas de esta tradicional conmemoración
Más de 150 niños, vestidos con atuendos recordatorios de la época en que sucedieron los hechos y acompañados por dos bandas marciales infantiles, formarán parte activa en esta procesión que, a las 11 de la mañana del sábado 19 de abril, recorrerá un corto trecho entre el colegio Emilio Sotomayor y el seminario San Gabriel, a unos 500 metros del sitio San Alejo en la vía alterna que de Cajicá conduce a Chía
Además de revivir las tradiciones y creencias cristianas, el padre Miguel pretende que los actos de la Semana santa Infantil se conviertan en un motivo de atracción turística para el municipio, tal como ocurre en Pamplona y Popayán.




