Niños venezolanos cambian juguetes por cacerolas y también protestan
Todos los días después del colegio acompañan a sus familias a las manifestaciones pacíficas en la calle.


Rosario tiene 9 años y ya es consciente de que algo anda mal en su país, razón por la cual prefirió la cacerola que las muñecas y las pancartas que a su diario
Con ese tono inocente característico de los niños, grita y agita su cartelera, hecha por ella misma, luego de terminar sus actividades escolares
"y no y no y no me da la gana, una dictadura igualita a la cubana... Y si, y si, y si me da la gana, una Venezuela libre y soberana" La foto no puede ser más conmovedora; su hermana de 7 años la acompaña y la pequeña María que apenas camina toca la corneta y baila al ritmo de la consigna opositora
Cuenta que ya no puede salir en las tardes a montar en bicicleta o a jugar con sus amigas por miedo a ser raptada o recibir un disparo
"Yo ya no quiero que sigan pasando cosas malas en Venezuela, quisiera poder jugar y salir a montar en bici pero ya no puedo, uno sale a la calle y de pronto llega alguien en una moto y pum y ya" señala sin soltar su cartelera
Martina, su mama, no puede evitar el llanto al ver a su hija respondiendo con tanta propiedad la entrevista y asegura orgullosa y convencida que fue iniciativa de ella la elaboración de los carteles y salir a la calle a acompañar las manifestaciones
La abuela dice que si bien no es el ambiente que quiere para Rosario y las niñas, resulta reconfortante en medio de la crisis, verlas tomando partido y generando conciencia
Abuela, madre e hijas adoptaron como rito casi obligatorio y permanente salir a diario en las tardes a cantar el himno nacional de Venezuela y a mostrar sus pancartas a quienes pasean por la plaza de la república en el centro de Maracaibo.




