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Qué lío con el sistema de Lillo en Millos

La nueva cara de Millonarios, bajo la tutela de Juan Manuel Lillo debutó con derrota y floja presentación en Bogotá.

Qué lío con el sistema de Lillo en Millos

Por fin la hinchada pudo presenciar el Millonarios que se dio pela interna y en cuestión de mes y medio cambió su chip. Lo lamentable es que le tocó ver a un equipo que no lució y terminó perdiendo en su estreno de temporada en Bogotá

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Los atisbos del modelo Lillo no han durado más de 15 minutos. Fueron los que impresionaron en el pitazo inicial ante Envigado. Más allá, ha sido un equipo confundido que se nota, está en la etapa de transición y cuyos trabajadores apenas se están acomodando a las nuevas condiciones de trabajo

El técnico español promueve el fútbol rápido. Ese vértigo que se vive en algunas canchas de Europa y que suele ser un gancho para enamorar al aficionado. Desde que aterrizó en Bogotá, ese fue su propósito, convertir a un Millonarios con la velocidad de un Renault 4 en subida a la de un bus intermunicipal, de esos que van a 80 km/h en el tablero, pero a más de 100 en la realidad

Su propuesta incluye un revolcón en la forma cómo el equipo se para en la cancha. Juega con tres centrales, elimina los laterales, pero no su función, que se la impone a los volantes que juegan por los costados

En el medio cuando ataca juega 3-1 y cuando defiende, línea de cuatro. Los jugadores que saltan con pulmones extra para el desgaste de ir y venir son Fabián Vargas (Mayer Candelo) y Rafael Robayo. Eso fue lo que mostró tanto en Envigado como en Bogotá

Y ataca con línea de tres, usando al canterano Jonathan Agudelo y Dayro Moreno, abiertos por los costados y de falso nueve a Omar Vásquez, aunque suele rotar a sus hombres de punta

En la fantasía, Millonarios está diseñado para demoler; en la realidad, después de los 90 minutos ante Equidad, es un grupo descalabrado que da muchas ventajas, con casi los mismos hombres que en 2012 le dieron el título, ahora con un corto circuito en su funcionamiento y confundidos en sus nuevas tareas

Lillo le dio funciones de salida a Andrés Cadavid, puso de central y amarró a Lewis Ochoa, acostumbrado a la banda. Le cargó pulmones extra a Fabián Vargas y Rafael Robayo en Bogotá y por fuera a Mayer Candelo para que corran al ataque y retrocedan a defender. Puso como centros delanteros a Jonathan Agudelo y a Omar Vásquez. Muchos cambios en cuatro semanas de trabajo, que no dan fruto así de rápido como él quiere ponerlo

Los hinchas ya vieron el modelo 2014 de Juan Manuel Lillo. Él apuesta por muchas variantes que van a requerir tiempo y que por lo visto al final ante Equidad, la silbatina de la tribuna indica que no está dispuesta a concedérselo. Vaya lío el que se armó con el modelo de Lillo en Millos.

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