Ana Cristina Villa Betancourt es la cuota femenina de Colombia en el Vaticano
Es la responsable de la Oficina para la evangelización de la mujer y hace parte del selecto grupo de representantes del sexo femenino que acompañan al Papa Francisco.

Ana Cristina Villa Betancourtes una paisa de 42 años, nacida en Medellín, responsable de la Oficina para la Mujer del Consejo Pontificio para los Laicos en el Vaticano, estudió ingeniería en la Escuela de Ingeniería de Antioquia, sicóloga de la Universidad de San Buenaventura, con especialización en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Adelantó estudios de Filosofía y Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma, Italia. Es la cuota colombiana en la Santa Sede
Es la responsable de la Oficina para la evangelización de la mujer y hace parte del selecto grupo de representantes del sexo femenino que acompañan al Papa Francisco, con cargo de responsabilidad o directivo, de una comunidad religiosa laica-consagrada, llamada Fraternidad Mariana de la Consagración, que acepta el celibato. Hace 15 años vive en Roma y hace parte del grupo de 10 profesionales seleccionados para una misión espécifica en una comunidad totalmente masculina. Es jocosa y de muy buen humor, de visita en Colombia destaca el afecto del Sumo Pontifice a Colombia, de quien dice ora en las misas privadas por la paz del país
Esta antioqueña, religiosa por pasión cuenta que su cercanía con la religión católica le viene de la tradición familiar y de un gran sentido social y de solidaridad inculcado por sus padres y abuelos, quienes hoy orgullosos la presentan ante sus amigos en Medellín y otros familiares de diferentes municipios
Villa Betancurt dice sin sonrojarse que no ha sido fácil romper con el que llama "machismo vaticano" pero que lentamente son aceptadas y escuchadas por ese "mundo de hombres" que, aunque no se crea, ven a la mujer en el vaticano como algo nuevo, novedoso, curioso y de mucho aporte
La religiosa que jocosamente admite la falda sobre su rodilla, advierte que le faltó el centavo para ser monja, pero es como que lo fuese, al regalar a Dios todo su tiempo y admitir que esa vida que le apasiona no admite esposo e hijos
Ana Cristina, amante de la música gregoriana, reitera e invita a las mujeres colombianas a enfatizar en los valores, en querer a sus hijos, al hogar y sobre todo ponderar los valores y la fe cristiana por encima de lo material y lo vanal.



