¿Qué tiene Medellín para ser una de las ciudades más innovadoras del mundo?
La Operación Orión cumplió diez años y fue uno de los hitos, uno de esos puntos de quiebre en la lucha del Estado contra la criminalidad.

Hace más de diez años la comunidad de Medellín, con sus gobernantes a la cabeza, decidió dejar a un lado, abandonar u olvidar el pesado lastre de ser una ciudad sin futuro, sin turismo, mirada en el país y el exterior como una urbe violenta, atrasada y destinada al olvido
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La violencia narcoterrorista mantuvo a esta misma comunidad azotada, llena de terror, con muchos de sus jóvenes dedicados a criminalidad, sacrificando sus vidas y las de sus familias y territorio
Ese drama quedó reflejado en una estética del miedo sobre las viviendas y los barrios, en la aparición de una literatura que no tardaron en encasillar en el género de la sicaresca, en películas como Rodrigo D no futuro, y otras expresiones del arte, y en la vida misma
El terrorismo de finales de los 80 y en la década de los noventa se enseñoreó en la ciudad, sentó sus reales en esta capital, y trató de controlar toda la estructura social, infiltrar los estamentos sociales, la política, la economía, los medios de información, la iglesia. Todo
Las bombas, los secuestros, las extorsiones, los asesinatos, y la destrucción física de los particulares, de funcionarios públicos, del tejido social, y de la estructura urbana, arrinconaron a la ciudadanía. Un hecho incuestionable
Hace diez años, la presencia de bandas de milicianos, de guerrilleros urbanos en numerosos sectores de la ciudad tenía sitiada a la comunidad, lo que obligó a las acciones de las autoridades militares y policiales, a los investigadores judiciales a intervenir con la fuerza y la institucionalidad
La Comuna Nororiental de Medellín, conformada por barrios conocidos por todos como Manrique, Aranjuez, Campo Valdés, los Populares Uno y Dos, se convirtió en el epicentro de esa violencia durante esa época terrorista y de sicariato suicida. En ese pedazo de Medellín recostado en sus laderas, llenos de familias pobres o de clase media, pero buenas y con deseos de progreso, se concentró la mala imagen de esta ciudad cuando su violencia era la noticia principal
Luego, la Comuna 13, en el costado de enfrente, en el centro-occidente de la capital montañera, empezó a concentrar a los grupos violentos y a ser el referente de esos hechos criminales y la lucha por el control territorial, las actividades delincuenciales, los negocios ilícitos y el sometimiento de una comunidad
La Operación Orión, esa acción institucional, con la fuerza pública, que recordamos hace unos días, aquí mismo en Caracol Radio, cumplió diez años y fue uno de los hitos, uno de esos puntos de quiebre en la lucha del Estado contra la criminalidad, pero también de la fortaleza de la comunidad para no dejarse arrodillar y resurgir. Los problemas siguen, por supuesto, es innegable



