Messi, arrastrándose entre espinas...
Por Hugo Illera. De Grondona creo, desde hace tiempos, que aún sus enemigos le tienen respeto y admiración. Parte de ello se debe a sus pensamientos, a sus declaraciones y a su prudencia.


Julio Grondona es un viejo zorro. Ese sí sabe donde ponen las garzas o por donde le entra el agua al coco. Es tan inteligente como hábil para manejar los temas del fútbol en Argentina, en la Conmebol y en FIFA. Grondona parece que durmiera en formol. Camina lento, pausado, habla con los ojos cerrados pero con la mente vital y abierta. Don Vito Grondona está siempre un paso delante de todo. De las preguntas de los periodistas, del manejo electoral, de las pedradas de sus oponentes y ha sabido manejar los odios y fastidios de Maradona, Pasarella y uno que otro que, de cuando en cuando, le ofenden públicamente. De Grondona creo, desde hace tiempos, que aún sus enemigos le tienen respeto y admiración. Parte de ello se debe a sus pensamientos, a sus declaraciones y a su prudencia. Cuando los periodistas argentinos creyeron que había llegado el momento de ponerlo contra la espada y la pared, por la crisis de la Selección de Argentina, le hicieron una pregunta para inducirlo a que se desbocara contra Lionel Messi pero, Don Vito Grondona, les espetó una respuesta que no tuvo más preguntas: “el problema de la selección no es Messi, Messi siempre juega bien, los que juegan mal son los que están a su alrededor”. Hágame el favor
En plena Copa América, en Argentina, organizada por Argentina para que Argentina sea campeona el padrino, el duro de la AFA, le suelta semejante perla al Checho Batista y a su grupo. Duro y a la cabeza, contundente. Al día siguiente, escuché a Quique Wolf decir, exactamente, lo mismo. Que el problema no es Messi, que el tema es confundir al Barcelona con la Selección Argentina. Que el problema pasa por los acompañantes de Messi
Estoy de acuerdo con Don Vito Grondona y con Quique Wolf. El hecho de ser el mejor jugador del mundo no es señal que Messi pueda desarrollar un juego (como el fútbol) que se hace entre 11 con ideas de un 12, el director técnico
Creer que Messi es el superman que todo lo puede donde los otros no pueden es terriblemente equivocado. El Barcelona es el mejor equipo del mundo porque, entre todos, hacen el fútbol aportando cada uno lo que mejor sabe. En el equipo catalán Messi tira una pared con el balón y le devuelven un balón, no un ladrillo. El Barcelona es una familia muy sólida que se hizo temporada tras temporada (y desde las divisiones menores) y no de la noche a la mañana en un rejuntado como son, muchas veces, las selecciones. Además, y esto sí es bien evidente en los jugadores argentinos, hay una lucha de egos, de aparecer más en televisión, en las fotos, en los contratos publicitarios. Solo un ejemplo. Como Messi es el mejor jugador del mundo, los representantes de Tévez le han hecho llamar “el ídolo del pueblo”. Messi es un muchacho que se fue temprano de Argentina. Que vive una vida en familia y en sigilo. Que tiene otras costumbres, que ve la vida desde otra orilla. Ese hecho, de haber salido desde niño para España, justificado por el tratamiento médico que había que hacerle para que creciera, lo han tomado algunos para despotricar de Messi. Que no se sabe el himno argentino, que no toma mate sino té, que no toma vino espumoso sino champaña, que no come churrasco sino paella, en fin. Estupideces. Messi está librando una batalla no solo futbolera sino contra quienes, con inquina, tratan de desvirtuarlo como jugador y como persona. Ese Messi, el que se enfunda en la camiseta argentina, no es el Messi del Barcelona. En la selección de su país hay jugadores que desean que le vaya mal. En el Barcelona todos son sus amigos. En Argentina hay quienes lo desdeñan. En Barcelona y Cataluña lo idolatran. Evidentemente vive dos situaciones afectivas diametralmente opuestas
Que no es Messi, que son los que están a su lado, no me cabe duda. Que es la desorientación del Checho Batista, también. Y pensar que Messi pudo escoger jugar para España, país del cual es ciudadano por adopción. Tengo el presentimiento que Messi, un día de estos, va a mandar pal’ carajo a la Selección Argentina y renunciará a ella porque, finalmente, uno está donde lo tratan bien
Y no jodan más. Que no es Messi…




