Gobierno de Berlusconi vive horas bajas entre polémicas y tensiones internas
Berlusconi denunció que la prensa distorsiona la realidad y defendió que con la ley de las escuchas telefónicas, el gabinete no pretende censurar.


El Ejecutivo de Silvio Berlusconi vive hoy momentos difíciles por la polémica "ley mordaza" de la prensa y el plan de ajuste económico en Italia, así como por las tensiones internas en su partido y los casos de corrupción
Una delicada situación que ha obligado al primer ministro italiano a salir en repetidas ocasiones en defensa de las últimas actuaciones del Gobierno, como sucedió hoy, cuando el mandatario envió un mensaje a sus seguidores para que le ayuden a quitar la "mordaza" que, en su opinión, atenaza la verdad en el país
Berlusconi denunció que la prensa distorsiona la realidad y defendió que con la ley de las escuchas telefónicas, conocida como "ley mordaza", el gabinete no pretende censurar, sino proteger el derecho a la privacidad de los ciudadanos
El proyecto de ley, que se encuentra en fase de debate parlamentario, pretende limitar el uso y la difusión de las escuchas telefónicas y prevé, incluso, penas de cárcel para los periodistas que publiquen su contenido
"Se trata de una prensa que desinforma y que pisotea de modo sistemático el derecho a la privacidad invocando a la ''libertad de prensa'' como si se tratara de un derecho absoluto, pero en democracia no existen derechos absolutos porque todos los derechos encuentran un límite en otros derechos igualmente válidos", subrayó
Las declaraciones de Berlusconi se producen un día después de que la prensa italiana celebrara una "jornada de silencio" para denunciar una norma que considera un golpe a la transparencia y a la tutela de la legalidad
A las críticas de la prensa se suman las de la oposición y los magistrados, así como las de miles de ciudadanos que el 1 de julio se manifestaron en contra de esta norma, que también se ha topado con el escepticismo del jefe del Estado italiano, Giorgio Napolitano
Un frente, este último, que Berlusconi ha intentado calmar con una visita ayer del ministro italiano de Justicia, Angelino Alfano al Quirinale, sede de la jefatura del Estado, para asegurar que la mayoría conservadora está dispuesta a introducir modificaciones al texto durante su examen en la Cámara de los Diputados a partir del 29 de julio
Sin embargo, los quebraderos de cabeza para Berlusconi se acumulan y a las críticas por la "ley mordaza" se suman las dirigidas contra el plan de ajuste económico promovido por el Ejecutivo y que prevé un ahorro de casi 25.000 millones de euros para los próximos dos años
Berlusconi justificó hoy que se trata de un programa "completamente necesario" que está en línea con las peticiones de la Unión Europea de reducir el déficit público, pero nadie olvida que hace dos días amenazó con que él y su Gobierno "se irán a casa" si el Parlamento no aprueba el plan
La iniciativa anticrisis se ha encontrado con la oposición de los sindicatos y de las fuerzas políticas de la minoría
También ha supuesto una fuerte confrontación con las regiones, incluso con las de centro-derecha, a las que se piden recortes por valor de 10.000 millones de euros
Ha sido, además, fuente de tensiones en el seno de la mayoría conservadora, que llevaron incluso a que el ministro de Economía, Silvio Tremonti, amenazara, según los medios, con dimitir ante los reproches de Berlusconi, quien considera que el proceso se ha llevado a cabo de forma demasiado "brusca"
A estas polémicas se suma la continua guerra interna que mantienen Berlusconi y el que fuera considerado su delfín, Gianfranco Fini, cofundador además del partido del Pueblo de la Libertad (PDL), quien no aprueba el comportamiento de "il Cavaliere" y sobre el que se conjetura acerca de una inminente separación de la formación junto a sus seguidores
Tanto es así que la prensa apunta a que Berlusconi busca nuevos aliados de Gobierno y señala a Pier Ferdinando Casini, líder de la democratacristiana UCD, como principal candidato, aunque éste ha desmentido cualquier oferta por parte del primer ministro
La nueva situación parece no gustar a la separatista Liga Norte, socia en el Ejecutivo de Berlusconi y cuyo dirigente Roberto Maroni, además ministro del Interior, aseguró hoy a un medio local que "si alguien quiere salir de la mayoría que lo haga, pero si cae el Gobierno habrá que convocar nuevas elecciones, sin ninguna otra alternativa"




