Destinos

Adrenalina pura, así definen su trabajo los controladores aéreos

En tierra 519 controladores aéreos vigilan milimétricamente su desplazamiento para que no tengan ningún inconveniente y no se vayan a accidentar.

Novecientos 85 mil aviones sobre vuelan el espacio aéreo colombiano cada año, un promedio de 2 mil 700 aeronaves cada día. En tierra 519 controladores aéreos vigilan milimétricamente su desplazamiento para que no tengan ningún inconveniente y no se vayan a accidentar. Mientras usted vuela placidamente por los cielos de Colombia, en el centro de navegación aérea de Bogotá está Jorge, un curtido controlador aéreo, que imparte en tan solo 47 segundos indicaciones a cinco aviones para que hagan sus maniobras de acercamiento a una de las dos pistas de El Dorado

Esto ocurre en una hora que no es de alta congestión aérea, pero en hora pico, como las seis de la mañana o las cinco de la tarde, no es raro que en una de las pantallas de uno de los radioperadores que trabaja en el corazón de la aeronavegación en Colombia, aparezcan 20 aviones a los que hay que orientar con rapidez y con seguridad hacia su destino. Para lograr poner un avión en el aire o que aterrice sin ningún inconveniente los controladores se preparan durante más de una década. Es un trabajo que requiere de alta concentración, de alta precisión, al punto que estos experimentados hombres y mujeres se pueden quedar sin sistema de radar y son capaces de llevar sin problema un avión a su destino

Y es que en algunas oportunidades han fallado los radares, también su back up, ante esto estos experimentados hombres y mujeres a punta de radiocomunicaciones y coordenadas han trazado las rutas en las aerovias para llevar a los aviones a buen puerto. Los controladores aéreos trabajan en turnos de seis horas, de las cuales dejan su pantalla y su intercomunicador dos ellas, para descansar. Esto por regulación aérea internacional. Tienen la agilidad para mantener separados a centenares de aviones, con una distancia entre sí de mil pies a lo alto y cinco millas a lo ancho

Pero este orden puede alterarse en el momento en que un avión se declara en emergencia. Confiesan que este es el momento más acojonante de su oficio. Uno de ellos nos contó que en uno de sus turnos, se le despresurizó un Fokker 100 con cerca de un centenar de pasajeros abordo. Automáticamente su pensamiento se pone con ellos y arranca la labor para despejar las aerovias, correr a los otros aviones para que el Fokker pueda volver a Bogotá, después de quince minutos de adrenalina pura, el avión aterriza en Bogotá sin problemas. Es tanto el estrés que manejan los controladores que con el tiempo se enferman, la radiación de los equipos que manejan hace efecto en su cuerpo, a muchos se les cae el pelo y con los años, por estar concentrados en las pantallas pierden su capacidad de visión. Afirman que su vida social es minima, muchos de ellos terminan separándose, no hay pareja que soporte el régimen de trabajo de estas personas que no paran los 365 días del año. Per no importa, todo vale con la compensación que la gente viaje tranquila y segura. Están convencidos que su trabajo es vital para el país, mueven el turismo, aseguran el movimiento de exportaciones e importaciones y son concientes de la responsabilidad que tienen de sus decisiones rápidas y asertivas depende la seguridad de los miles de vuelos que el día pasan por el territorio nacional y que no solo se mueven entre ciudades, sino que también van de lado a lado del continente.

El siguiente artículo se está cargando

Caracol Radio
Directo

Tu contenido empezará después de la publicidad

Programación

Ciudades

Elige una ciudad

Compartir

Más acciones

Suscríbete

Tu contenido empezará después de la publicidad