En la ruta del coltán: la esperanza de 2.500 indígenas abandonados
Caracol Radio recorrió la ruta del coltán, desde la profundidad de la Selva de Guainía y Guaviare, navegando el extenso río Inírida hacia los mercados internacionales.


Caracol Radio recorrió la ruta del coltán, desde la profundidad de la Selva de Guainía y Guaviare, navegando el extenso río Inírida hacia los mercados internacionales. El coltán es un elemento conocido como "oro azul" y es explotado ilegalmente por las comunidades indígenas de la región
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En efecto, cerca de 2.500 aborígenes establecidos en siete resguardos preparan una guerra jurídica, con el apoyo de empresarios que han aparecido en la región, para conseguir licencias que les permita explotar el valioso mineral en la zona de reserva forestal del oriente del país
En lo más profundo del río Guaviare al menos siete comunidades indígenas esperan que el coltán, "El nuevo maná", que extraen de los caños del Guaviare, se convierta en una fuente de ingreso real para cubrir las necesidades que hoy tienen
Un indígena puede en un día sacar hasta ocho metros de tierra del río, que luego de colar en recipientes artesanales, puede darle hasta dos kilos del mineral por el que recibirá $20.000 de los empresarios que han aparecido en la región y que lo pueden vender en el exterior hasta en $140.000 pesos
El tortuoso camino para legalizarloLas comunidades de Remanso, Venado, Piedra Alta, Zamuro y Chorro Bacón sostienen reuniones para buscar un socio que no los estafe. El capitán indígena Pablo sostuvo que les han hecho todo tipo de propuestas desde todo el país, pero esta vez no piensan permitir que el hombre blanco se quede con las utilidades del coltán, mineral utilizado para componentes de equipos de alta tecnología, baterías de celulares y hasta en satélites
"Nos han ofrecido el 15 por ciento, el 20 por ciento, pero nosotros no queremos quedar de obreros de ellos, queremos ser socios", precisó el líder indígena
A su turno, el representante del resguardo Venado, el capo Carlos Julio, sostuvo que los indígenas en toda la rivera del río Inírida están viviendo de la pesca y del mañoco y casabe que extraen de la Yuca, pero luego de años de tradición con esos productos, creen que la minería les pemitirá tener la esperanza de un fututo mejor sin tantas necesidades
"Aquí tenemos muchas necesidades, ya casi no compran los productos, y creemos que la idea que tenemos de la minería nos va a permitir estar mejor", sostuvo que indígena Guanana
Sostuvo que todas las comunidades indígenas se reunirán como hace muchos años no lo hacen, para que Dios los ilumine desde la Montaña y les permita elegir el mejor socio para su ingreso legal al mundo de la explotación del coltán
Sin embargo, las autoridades ambientales de la zona advirtieron que por lo menos año y medio tardarían las licencias para poder explotar este preciado mineral. El Director de la Corporación ambiental de la región, Cesar Meléndez, afirmó que ha tenido que enfrentar 17 tutelas, otro número importante de derechos de petición y la presencia de abogados de distintas regiones intentando iniciar sin los requisitos de ley la explotación del valioso mineral
Agregó que se han tramitado ya cuatro licencias por parte de Ingeominas, pero aun hacen falta los estudios de impacto ambiental y los trámites para levantar la reserva forestal que protege ese pulmón del mundo
"Hoy nadie puede comercializar el mineral legalmente, nadie tiene licencia y nadie tiene los permisos al día", insistió el director de la corporación que mantiene en su sede casi 15 toneladas de coltán decomisado y que no pueden destruir ni votar y permanece almacenado en una bodega
Hacia la "tierra prometida"Las autoridades temen que la fiebre del coltán llegue a la zona con una vorágine de comerciantes, especuladores y grupos armados. El comandante de la Policía local, Coronel William Ernesto Ruiz, sostuvo que mientras que no sea legal, todo kilo de coltán será decomisado. Además, se mostró preocupado por la aparición de personas que puedan estafar o presionar a los indígenas para quedarse con el negocio
Informaciones de inteligencia de la Policía señalan que el mineral estaría saliendo por el oriente del país hacía Venezuela y de allí a plantas en China y Europa
La Armada en la zona ha tenido que establecer puestos de control que no sólo realizan el seguimiento a por lo menos dos frentes guerrilleros que hacen presencia en la zona, sino que además se encargan de evitar cualquier movilización del petróleo del Barro, como lo conocen en la zona, según lo manifestó el Capitán Alberto de Vivero, comandante de la Infantería de Marina que hace presencia en el oriente del país
"Los comandantes de cada puerto tienen muestras del coltán y la orden de decomisar cualquier cargamento que sea movilizado por la zona", enfatizó el oficial
La Personera de Puerto Inírida, Liliana Guío, sostuvo que no ha recibido quejas de los indígenas sobre estafas que pudieran ser objeto por parte de avivatos, pero ante la condición ilegal del negocio, es claro que no se presentarían denuncias, aunque sí insistió en las campañas para evitar que las comunidades sigan explotando el mineral
Una riqueza que algunos no quierenLa alcaldesa local, Martha Parra, poco quiere saber del tema, pues tuvo que enfrentar protestas populares, la intención de revocarle el mandato y hasta una demanda penal por permitir que salieran de Inírida dos toneladas de coltán
La funcionaria sostuvo que no ha vuelto a recibir solicitudes para exploración, pero que en todo caso espera que el tema, que se ha convertido en una "papa caliente", sea resuelto por el Gobierno Nacional
Muy a pesar de las esperanzas de los indígenas, el abogado Ulises Álvarez, quien en algún momento los asesoró, sostuvo que el coltán es sólo espuma porque en la realidad no tiene las concentraciones altas de pureza para satisfacer los requerimientos internacionales. Señaló que aunque tendría que formalizarse su explotación, lo cierto es que nadie, por lo menos en Inírida, se volverá rico con ese negocio
"Este fenómeno es parte de la necesidad de la gente, de la esperanza de conseguir un futuro mejor en una localidad en la que no hay una fuente real de ingreso para sus habitantes, aquí no hay empresas y los pocos negocios son de ecuatorianos y no de colombianos", precisó el jurista
Así las cosas, mientras que el negocio sigue siendo ilegal y no se ven posibilidades de formalizar esa actividad, los empresarios continúan llegando, los indígenas soñando y haciendo cuentas, la Policía decomisando, las autoridades locales rezando para que el tema no se vuelva a complicar y toda una capital de departamento del oriente colombiano pendiente de un mineral que los podría sacar de pobres




