Río de Janeiro busca la normalidad cuatro días después del temporal
Río de Janeiro intenta reponerse de la catástrofe generada por el temporal aunque en muchas partes todavía son visibles los efectos de las lluvias que causaron 195 muertos.
Cuatro días después del temporal que la azotó esta semana, la ciudad de Río de Janeiro intenta reponerse de la catástrofe, aunque en muchas partes todavía son visibles los efectos de las lluvias que hasta hoy han causado 195 muertos
Las tareas de rescate continuaban hoy en el Morro dos Prazeres, en Santa Teresa, en el centro de la ciudad, donde el martes un deslizamiento arrasó decenas de viviendas de una favela
Pese a que en esta barrida se han registrado ya 23 muertos entre el lunes y hoy, la tragedia del Morro dos Prazeres pasó a un segundo plano por los derrumbes del miércoles por la noche en Niteroi, ciudad vecina de Río, donde un deslizamiento de tierras arrasó decenas de casas y los bomberos creen que puede haber sepultado a unas 200 personas
En la mañana de hoy los socorristas sacaron tres cadáveres de la montaña de lodo que bajó del Morro dos Prazeres y buscan a siete desaparecidos, por lo que temen que el número total de muertos en esta favela llegue a 30
A falta de un censo oficial de los habitantes de las favelas y zonas de riesgo, los bomberos se basan en informaciones de vecinos y conocidos para hacer sus estimaciones sobre el número de desaparecidos
Mientras tanto, en la zona sur de la ciudad, donde está la mayoría de los barrios acomodados, las lluvias no se han cobrado ninguna vida pero sí han dejado cuantiosos daños
Además del desbordamiento de la Lagoa Rodrigo de Freitas, que llenó las calzadas de peces y llegó a afectar las instalaciones deportivas del Club de Fútbol Flamengo, varias carreteras de la red viaria fueron cortadas
La fuerza del temporal también se hizo visible en el mar, donde una resaca que comenzó ayer y continuó hoy se tragó metros de playas
Los únicos beneficiados por el mar enfurecido fueron los surfistas, que aprovecharon para navegar con sus tablas en las olas de Copacabana, una playa habitualmente llena de turistas




