“La revolución se convirtió en un infierno”, dice preso cubano a Caracol Radio
Oscar Manuel Espinosa Chepe, uno de los 75 disidentes capturados en el periodo conocido como "La Primavera Negra" narró los maltratos del Estado cubano a sus presos políticos

“La revolución se convirtió en un infierno”, dice preso cubano a Caracol Radio
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Oscar Manuel Espinosa Chepe es un economista y escritor, disidente del gobierno cubano, que hace siete años fue señalado por traición y acusado de ser “mercenario yankee” por sus ideas
El 19 de marzo de 2003, durante el periodo conocido como la “Primavera Negra”, Oscar hizo parte de una captura masiva de opositores al gobierno de Fidel Castro. Junto a 74 disidentes más, él se convirtió en un preso político
“Llegaron aquí como una tromba, eran más de doce agentes de la seguridad de Estado. Quitaron inmediatamente el teléfono y empezaron a registrar todo mi pequeño apartamento y, después de doce horas de registro moviendo hoja por hoja de los documentos, de incautar mis ahorros y casi toda mi biblioteca, me llevaron preso.”El disidente cubano agrega que las condiciones en la cárcel son inhumanas “uno no se puede mover, el baño es pequeñito y es solo un huevo ahí para hacer las necesidades. No entra luz por ningún lado, la única comunicación con el mundo exterior en una pequeña abertura en la puerta por donde los guardias te chequean. Uno pierde el sentido del tiempo completamente porque además la luz eléctrica está prendida las 24 horas”
Hoy, este disidente puede permanecer en su casa gracias a una licencia penal que se le otorgó por problemas de salud y por su avanzada edad. Sin embargo, Oscar asegura que en cualquier momento puede ser devuelto a la cárcel. Mientras dialogaba con Caracol Radio, este preso político explicó que estaba rodeado por miembros de la guardia cubana y que todas sus conversaciones eran escuchadas. “Aquí donde yo le estoy hablando, sobre mi cabeza tengo una oficina de la seguridad del Estado, y esta conversación la están vigilando.”Oscar dice que no ha podido volver a escribir sus ensayos, no tiene derecho a opinar, no recibe pensión ni puede salir de Cuba y que, como muchos de sus compatriotas, alguna vez vio a la revolución como una solución, “veia la revolución como un sueño, como un paraíso, pero hemos llegado lamentablemente al infierno.”




