Se cumplieron en Santander las exequias de jóvenes muertos en Coveñas

El llanto, la tristeza y el dolor, fueron los sentimientos que predominaron en los asistentes al sepelio de los cuatro estudiantes que se ahogaron en el mar de Coveñas.

El llanto, la tristeza y el dolor, fueron los sentimientos que predominaron en las miles de personas, que asistieron el sepelio de los cuatro estudiantes del colegio Luz de Esperanza del corregimiento de Berlín EN Tona, Santander, que se ahogaron en el mar de Coveñas. Mientras en el cementerio de su tierra natal descansan los cuerpos de las dos adolescentes Erika Rodríguez Capacho y Edna Rocío González, en Bucaramanga fueron sepultados Leonel Fernando Contreras y Edinson Daniel Jaimes Ibáñez. Entre la multitud de personas que acompañaron las exequias de estos jóvenes, que murieron cuando cumplían su sueño de conocer el mar, se encontraban estudiantes del colegio, familiares, amigos, profesores, autoridades municipales de Tona y quienes se solidarizaron con esta lamentable tragedia. Por recomendaciones de los psicólogos y médicos, los compañeros de estos estudiantes no estuvieron en la ceremonia de sepelio debido a que algunos padecen una crisis nerviosa. Mientras tanto en un centro asistencial de Sincelejo, permanecen dos estudiantes que también resultaron con lesiones en el momento en que fueron sorprendidos por una fuerte ola cuando agarrados de sus manos los jóvenes entraron y tocaron por primera vez las aguas del mar de Coveñas, que acabo con la vida de cuatro de ellos. En su tierra natal, Tona, la alcaldía decreto dos días de de duelo que finalizan este martes 4 de Noviembre. El rector del colegio Luz de Esperanza, Lázaro Barriga, aseguró que a los otros diez estudiantes que conformaban la excursión serán sometidos a un tratamiento psicológico. Confirmó que a estos estudiantes por ahora no se les obliga a ir al colegio. Dijo que si los estudiantes no deseen volver al colegio se les entregará el grado, debido a que ellos ya cumplieron todo su ciclo académico. Informó que los familiares de los estudiantes muertos recibirán también el diploma de sus hijos que los acredita como bachilleres.

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