El 'Pastor One' está rumbo a EEUU
Benedicto XVI dijo que el escándalo de pederastia causado por sacerdotes católicos de EEUU fue "una vergûenza que no se debe repetir". El Papa llegará a las 3pm a Washington
El papa Benedicto XVI emprendió hoy su viaje a Washington, primera etapa de su visita a Estados Unidos, que concluirá el 21 de abril, y en el que también visitará Nueva York. Benedicto XVI viaja en un avión "Boeing 777", de la compañía Alitalia, que despegó del aeropuerto romano de Fiumicino a las 12.00 hora local, y que también utilizará para su vuelo a Nueva York y en el regreso a Roma. En el avión, que los estadounidenses han bautizado como "Shepherd One" (El Pastor One), para compararlo con el "Air Force One" del presidente de EEUU, tiene previsto aterrizar en la base aérea Andrews, en las inmediaciones de Washington, a las 16.00 locales (3pm hora colombiana). Benedicto XVI fue despedido por el decano del Colegio Cardenalicio, el cardenal Angelo Sodano; el cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini, y el obispo de la diócesis de Porto-Santa Rufina, en cuya jurisdicción se encuentra el aeropuerto de Fiumicino, Gino Reali. El Papa viaja acompañado por una delegación formada, entre otros, por el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarciso Bertone, y los purpurados norteamericanos presentes en Roma Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y James Stafford, penitenciario mayor. En el séquito papal no viaja el cardenal estadounidense Bernard Francis Law, arcipreste de la basílica romana de Santa María la Mayor, y que cuando era ex arzobispo de Boston confesó haber protegido a un párroco que abusó de jóvenes de su congregación. También forman parte del séquito el médico personal del Pontífice, Renato Buzzonetti; el portavoz vaticano, el jesuita Federico Lombardi; miembros de la seguridad del Vaticano, y 70 entre periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión
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La visita a Estados Unidos es el octavo viaje internacional de Benedicto XVI en sus tres años de Pontificado, y el segundo intercontinental -el primero fue Brasil en mayo del año pasado-, y si no se considera el viaje realizado a Turquía en noviembre de 2006. Con este nuevo viaje de Benedicto XVI, Estados Unidos será, junto con Polonia, el país más visitado -en nueve ocasiones- por los papas. Mientras que al igual que Turquía, el país norteamericano habrá recibido la visita de tres papas diferentes, Pablo VI, Juan Pablo II y ahora Benedicto XVI. A su llegada a Washington, el Papa será recibido por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y su esposa, Laura, así como el nuncio del Vaticano en el país, Piero Sambi, para después trasladarse a la sede de la nunciatura apostólica para descansar de las 10 horas de viaje. Mañana el Papa será recibido por Bush en la Casa Blanca y tras los tradicionales discursos se reunirán en privado. En este viaje, el Papa tiene previsto pronunciar un discurso ante la Asamblea de las Naciones Unidas, visitar la "zona cero" en Nueva York, y celebrar dos misas en estadios de béisbol. Benedicto XVI tiene previsto regresar a Roma al aeropuerto romano de Ciampino sobre las 10.45 del 21 de abril. A bordo del avión PapalEl papa Benedicto XVI dijo en el avión que le traslada, que el escándalo de pederastia causado por sacerdotes católicos de EEUU fue "una vergûenza que no se debe repetir". Esos casos, precisó el Pontífice, supusieron "un gran sufrimiento para EEUU, para la Iglesia y para mí, personalmente". "No comprendo como esto pudo suceder", agregó el Obispo de Roma hablando con los periodistas que le acompañan en el avión en su visita a EEUU y la ONU. Benedicto XVI añadió: "cuando leo las historias de las víctimas me parece imposible entender cómo ha podido suceder que un sacerdote traicione su misión de dar aliento y el amor de Dios a estos niños". Fue tras esa frase cuando el Papa calificó como una "vergûenza" esos actos y agregó: "ahora tenemos que hacer todo lo posible para que esto no vuelva a suceder". El Pontífice explicó que para evitar casos como estos, la Iglesia actuará en varios niveles: "poniendo reglas, reconciliándose con los católicos y con una buena formación de los sacerdotes". Antes de profundizar en esos tres niveles, Benedicto XVI subrayó que se refería a la pedofilia "y no a la homosexualidad". El Papa Ratzinger recordó que ahora la Iglesia cuenta con unas normas y que ninguna persona puede ser sacerdote "si es pedófilo" y subrayó que "hay que hacer justicia a las víctimas". Benedicto XVI insistió en que hay que trabajar para conseguir la reconciliación.




