Bolivia dividida ante el paro que le exige a Evo Morales resolver la crisis
Bolivia amanecerá este viernes dividida entre los que secundarán el paro de 24 horas convocado por líderes cívicos regionales para exigir al presidente Evo Morales que respete la ley en la Asamblea Constituyente y los que anunciaron que no se sumarán a la medida.
Bolivia amanecerá este viernes dividida entre los que secundarán el paro de 24 horas convocado por líderes cívicos regionales para exigir al presidente Evo Morales que respete la ley en la Asamblea Constituyente y los que anunciaron que no se sumarán a la medida. El grueso de la protesta se concentrará en los departamentos norteños de Beni y Pando y en el oriental de Santa Cruz, motor económico del país. El Comité Cívico cruceño anunció hoy la adhesión a la huelga de la prefectura (gobernación) y de los empresarios y campesinos de la región. El llamamiento al paro fue firmado el lunes en la ciudad central de Cochabamba por líderes cívicos de Santa Cruz, La Paz, Beni, Tarija, Pando, Oruro, Chuquisaca y Cochabamba, departamentos que reúnen al 90 por ciento del territorio y la población de Bolivia, y lo apoyan cinco gobernadores electos. El objetivo es reclamar que la nueva Constitución boliviana, en todas sus fases, sea aprobada por dos tercios de la Asamblea, como manda la legalidad vigente, y no por mayoría, como pretende Morales. En ausencia del mandatario, que está de gira por Nigeria y Cuba, el vicepresidente, Alvaro García Linera, intentó anoche sin éxito neutralizar la huelga en una reunión que mantuvo con líderes cívicos de La Paz, Oruro, Potosí, Chuquisaca y Cochabamba. A la cita no asistieron los dirigentes de Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni, que integran la llamada "Media Luna" y van más allá en sus demandas, al pedir también que la Asamblea reconozca el régimen autónomo que pretenden. "Las cosas no pueden estar a medias, o estamos con la Constitución o no estamos", declaró tajante el presidente del Comité Cívico por Santa Cruz, Germán Antelo, en una rueda de prensa ofrecida hoy en esa ciudad tropical. "Ya no sirve el discurso, hay que pasar a la acción (...). Ya no hay que esperar respuestas, sino exigirlas", añadió. Las primeras protestas opositoras ya se dejaron sentir el miércoles en la capital cruceña, hasta el punto de que impidieron la participación de García Linera en la inauguración de una reunión de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), dependiente de la OEA. Según la prensa local, el vicepresidente no fue al hotel donde se celebra el foro para evitar ser increpado por manifestantes apostados en la puerta. El viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Alfredo Rada, dijo hoy a medios informativos locales que esas protestas "no representan el sentir mayoritario" de aquella región. "Lo que hace falta en el país es concordia", apuntó Rada, para después añadir que el gobierno confía en que los dirigentes cívicos actúen "responsablemente" ante los nuevos canales de diálogo que el ejecutivo está dispuesto a abrir. Con un seguimiento mayoritario de la huelga asegurado en Santa Cruz, Beni y Pando, se prevé también que en Cochabamba los efectos del paro se hagan notar (esas cuatro regiones suman el 60 por ciento del PIB boliviano). Fuentes de la prefectura cochabambina confirmaron hoy a Efe que se unirán a la medida, junto con los líderes cívicos y a los comerciantes del departamento. El presidente del Comité Cívico de Tarija, Francisco Navajas, también ratificó a Efe su adhesión a la huelga, aunque sus homólogos de la zona tarijeña del Chaco no se sumarán a la protesta. Tampoco tendrá incidencia el paro en los departamentos andinos de Potosí, Oruro y La Paz, ni en el sureño Chuquisaca. Según la Agencia Boliviana de Información (Abi, estatal), autoridades y dirigentes cívicos de La Paz anunciaron que no se "plegarán" a la huelga. El prefecto de La Paz, José Luis Paredes, explicó que el respaldo a Morales en la región es "muy alto" y, por ello, resulta difícil hacer paros en su contra. El ministro de Trabajo, Alex Gálvez, fue contundente hoy al anunciar que los funcionarios públicos están "obligados" a asistir mañana al trabajo, y amenazó con aplicar rebajas salariales a los que secunden el paro. En un tono más mesurado se pronunció el vicepresidente, al decir que, aunque no la comparte, respeta la decisión de los líderes cívicos, y al reiterar que el gobierno mantiene abiertas las "puertas del diálogo". Un diálogo que podría reanudarse el próximo domingo en Sucre, sede de la Asamblea, donde hace más de dos semanas constituyentes de la centrista Unidad Nacional (UN) iniciaron una huelga de hambre contra las imposiciones del oficialismo en el foro. A la huelga de hambre, respaldada por la mayoría de los líderes cívicos regionales, ya se han adherido más de 300 personas en todo el país.




