Stroessner fue sepultado en Brasilia
Los restos del general paraguayo Alfredo Stroessner, quien encabezó una de las más prolongadas dictaduras que hubo en América Latina, fueron sepultados hoy en Brasilia, donde pasó los últimos 17 años de su vida exiliado y en total ostracismo.
Los restos del general paraguayo Alfredo Stroessner, quien encabezó una de las más prolongadas dictaduras que hubo en América Latina, fueron sepultados hoy en Brasilia, donde pasó los últimos 17 años de su vida exiliado y en total ostracismo. El sepelio en el cementerio "Campamento de la Paz" fue precedido por un largo cabildeo en el que la familia barajó la posibilidad de enterrarlo en Encarnación, ciudad al sur de Paraguay y fronteriza con Argentina donde Stroessner nació el 3 de diciembre de 1912. "Fue una decisión absolutamente familiar", declaró a los periodistas su nieto Alfredo "Goli" Stroessner, quien ofició de portavoz de la familia desde el pasado domingo, cuando el estado del ex dictador se agravó en el hospital Santa Luzia, al que había ingresado para ser operado de una hernia inguinal el 29 de julio. Desde esa fecha se fue debilitando, hasta que el miércoles murió a consecuencia de un choque séptico de origen pulmonar. Según "Goli", en la decisión de sepultarlo en Brasilia no pesó el hecho de que el Gobierno paraguayo haya advertido de que, en caso de ser repatriados, sus restos no recibirían honores de jefe de Estado o los que corresponden a los altos jefes militares. El nieto del general, de 39 años y notorio dirigente del Partido Colorado, consideró que esas "son decisiones políticas del gobierno paraguayo, cuyas consecuencias se verán más adelante", y negó que hayan influido de manera alguna en el lugar elegido para el sepelio. No obstante, afirmó que su abuelo "descansará un día" en suelo paraguayo y vinculó en alguna medida la repatriación a la situación legal de su tío Gustavo Adolfo, hijo de Stroessner, que tiene cuentas pendientes con la justicia de su país. "Goli" sostuvo que el regreso de Gustavo Adolfo a Paraguay puede ocurrir este mismo año, ya que es objeto "de un juicio mal hecho, inventado y basado en razones falsas" que "será desvirtuado con una declaración suya ante el juez", afirmó. Después de que velar los restos de Stroessner la pasado noche, los familiares y su entorno asistieron por la mañana a una misa en la que el cura Abdon Guimaraes, de la parroquia del Perpetuo Socorro, leyó versículos del Evangelio de San Juan, entre los que destacó uno que dice: "la casa de mi padre tiene muchas moradas". Según "Goli", su abuelo fue vestido con un traje azul, camisa blanca, corbata roja y tenía en la solapa una insignia del Partido Colorado, en el poder desde 1947 y principal sustento de la dictadura que Sroessner dirigió entre 1954 y 1989. El féretro fue cubierto con una bandera paraguaya y otra del Partido Colorado y cargado en un carro fúnebre por sus hijos y sus nietos. Entre los familiares que llegaron a Brasilia para el sepelio estaban Estela y Teresa, las hijas que tuvo con María Estela Legal, conocida como "la Ñata", una de sus muchas amantes en las épocas en que tenía a Paraguay en un puño. También estuvo presente Marta Rodríguez, viuda de su hijo Freedy, fallecido por sobredosis de drogas, e hija de Andrés Rodríguez, el general que el 3 de febrero de 1989 puso fin al régimen de Stroessner. Además, asistieron algunas personalidades que acompañaron a Stroessner durante su gobierno, como José Alberto Planás, ex ministro de Obras Públicas, y el ex presidente de la Corte Suprema Hirán Delgado Von Lepel. Según fuentes del cementerio, la familia exigió que el féretro con los restos del general no tuviese contacto alguno con tierra. Por esa razón, fue sepultado en una fosa cuyas paredes fueron cubiertas con cemento, igual que la tapa que le fue colocada encima, sobre la que se esparció tierra y se sembró grama. En el lote 3473 del sector A de la Cuadra 701 del cementerio "Campamento de la Paz", donde desde hoy reposan los restos del ex dictador, no fue colocada placa alguna, por estricto pedido de la familia. Sólo quedaron encima de la tumba siete coronas, cuatro de ellas anónimas. Dos de las otras fueron enviadas por la familia y la tercera por Paulo Tarso Flecha de Lima, ex diplomático y embajador de Brasil en Washington durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso.




