Indígenas ecuatorianos repliegan la protesta y esperan los resultados de la negociación del TLC
La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), que protesta desde hace doce días contra el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU, replegó parte de sus fuerzas y espera los resultados de la negociación en Washington
La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), que protesta desde hace doce días contra el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU, replegó parte de sus fuerzas y espera los resultados de la negociación en Washington. Cientos de indígenas abandonaron anoche las instalaciones de una Universidad de Quito, que les acogió desde el pasado martes, y volvieron a sus comunidades, aunque con la advertencia de volver a la capital si el Gobierno firma el TLC. La Conaie, aclaró, además, que las protestas se mantendrán en algunos sectores rurales, aunque no con la fuerza de días pasados, cuando se paralizaron casi todas las carreteras de la sierra andina del país. La decisión del Gobierno, de declarar el martes un estado de excepción en las provincias de Imbabura, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo y Cañar, además de dos cantones en Pichincha, ablandó la movilización indígena, que aún mantiene algunos focos de protesta. El Ejecutivo, por intermedio de su portavoz, Enrique Proaño, confirmó el repliegue de la Conaie, pero ratificó el estado de excepción en las zonas conflictivas, hasta que el país recupere completamente la paz. Además, el secretario de Comunicación de la Presidencia, insistió en responsabilizar a la Conaie por las pérdidas que pudieran causar nuevas protestas convocadas por esa organización. Los sectores empresariales calculan pérdidas por más de 150 millones de dólares durante las protestas, mientras la Conaie insiste en que, con el TLC, ocho millones de ecuatorianos pobres saldrán perjudicados. La Iglesia católica ecuatoriana revisó la situación del país y alertó a la sociedad sobre el peligro de las actitudes inflexibles, que han asumido los indígenas y el Gobierno. En un comunicado, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana advirtió de que "la violencia se va agudizando, porque los indígenas tienen cercadas las vías de comunicación y el Gobierno decretó la emergencia (excepción) para contrarrestar esta medida". El Episcopado ve posiciones intransigentes tanto en la Conaie, que ha recibido el respaldo de otros grupos sociales, como en el Gobierno, que en este tema ha sido apoyado por los empresarios. El repliegue indígena coincidió con el anuncio de varios grupos sociales, sobre todo los estudiantes, de efectuar nuevas protestas en las principales ciudades del país. Mientras en Ecuador la batalla por el TLC se mantiene inalterable, en Washington, los negociadores de ambos países iniciaron una nueva ronda de conversaciones, que podría ser la última del proceso. El jefe negociador de Ecuador, Manuel Chiriboga, entrevistado por la televisión de su país, aceptó que hay fuertes presiones en la última etapa del proceso, aunque justificó esa situación, pues dijo que es normal que haya tensión cuando procesos de este tipo están a punto de concluir. Chiriboga expresó su confianza de que EEUU se flexibilice ante algunas propuestas ecuatorianas, sobre todo en los temas más complejos de la negociación, como agricultura, propiedad intelectual, servicios, asuntos fitosanitarios y medio ambiente. Según el negociador, los ecuatorianos deben confiar en que se puede lograr una buena negociación con su principal socio comercial, aunque insistió en que hay asuntos complejos que se deben resolver. Es por ello que la actual ronda de negociaciones, que está previsto que termine el próximo día 29, se podría extender hasta los primeros días de abril, según han advertido varios analistas. La próxima semana, agregó Chiriboga, iniciará la negociación la mesa agrícola, la que genera más polémica, y en la que Ecuador espera una particular posición flexible por parte de los negociadores estadounidenses. La Conaie esperará también los resultados de la negociación para definir su posición, y no descarta convocar a una protesta general "hasta las últimas consecuencias", si el Gobierno firma un tratado que perjudique a los ecuatorianos.




