Chilenos votarán en medio de plena normalidad democrática
En medio de una plena normalidad democrática, los chilenos escogen este domingo, en segunda vuelta, a un nuevo presidente entre el derechista Sebastián Piñera y la socialista Michelle Bachelet, favorita en las encuestas.
En medio de una plena normalidad democrática, los chilenos escogen este domingo, en segunda vuelta, a un nuevo presidente entre el derechista Sebastián Piñera y la socialista Michelle Bachelet, favorita en las encuestas. Esta será, además, la primera vez en 16 años que la elección de un presidente no ha estado signada por la polaridad entre dictadura y democracia, ni por la presencia de Augusto Pinochet, totalmente ausente de estos comicios. Mientras en medio del sopor estival los chilenos esperan y piensan el desenlace electoral de este domingo, del cual puede salir la primera mujer presidenta en la historia del país, los candidatos redujeron al mínimo sus actividades. Bachelet, de 54 años y candidata de la gobernante Concertación de Partidos por la Democracia, ha pasado la jornada sin actividades públicas y en privado junto a su familia, mientras su comando de campaña afina los detalles de última hora, cuyo jefe político, el senador Andrés Zaldívar, reafirmó que ganarán la elección. Piñera, de 56 años y de la agrupación derechista Renovación Nacional (RN), tras visitar un hogar de ancianos en Santiago manifestó que espera "confiado y tranquilo" el resultado de los comicios. Durante la jornada, sin embargo, el comando de campaña del abanderado de la opositora Alianza por Chile y el Ejecutivo polemizaron sobre la legitimidad del acto electoral y la vulneración de la ley que prohíbe la propaganda 72 horas antes de la elección. El jefe político del comando, Joaquín Lavín, en conferencia de prensa, instó el viernes a los chilenos a votar por Piñera y difundió encuestas, cuyo origen no identificó, que dan cuenta de un supuesto empate técnico entre ambos candidatos. El portavoz de Gobierno Osvaldo Puccio, dijo hoy a los periodistas que el comando se situó "al borde de la legalidad" con esta actividad que el comando de Piñera calificó como un simple "acto informativo". Puccio también expresó su molestia por declaraciones de Piñera en las que señaló que el supuesto intervencionismo del gobierno en la campaña electoral "le resta legitimidad al proceso" electoral", según una entrevista publicada por el vespertino "La Segunda". "Es muy grave lo que dijo el candidato de la derecha, esto de poner en duda la legitimidad del proceso", subrayó el portavoz y llamó a Piñera a tener calma y ser prudente. Agregó que las palabras de la oposición "dejan ver a una derecha nerviosa e incluso irresponsable" y advirtió que con declaraciones como éstas "se pone en juego la fortaleza y la legitimidad de la democracia y el prestigio del país". El jefe político del comando de Bachelet, coincidió con Puccio y dijo que las declaraciones del acaudalado empresario no tienen fundamento y agregó que esperaba que fueran "sólo un desliz". El aludido, en tanto, respondió que "desgraciadamente en las últimas semanas ha habido una brutal y desvergonzada intervención del Estado. Esto no es bueno para la democracia y la sana convivencia", espetó Piñera, aunque omitió referirse a sus dichos anteriores. En tanto, el ministro del Interior, Francisco Vidal, junto al jefe de Plaza de la Región Metropolitana, el general Patricio Cartoni, recorrieron distintos locales de votación de Santiago, donde sufraga cerca del 40 por ciento de los chilenos. Vidal, al evaluar el día previo a la segunda vuelta electoral dijo que todo marcha en buenas condiciones y que "todas las instituciones están funcionando como corresponde". Las elecciones, las cuartas desde que Chile recuperó la democracia en 1990, se celebran en un contexto económico pujante, con crecimientos superiores al seis por ciento en los últimos años y una impresionante obra de infraestructura que ha cambiado la cara del país. En este escenario, la derecha chilena busca llegar al poder tras tres intentos fallidos, mientras la Concertación va por un cuarto gobierno con un liderazgo de nuevo tipo, encarnado por la doctora socialista, agnóstica y divorciada. Según los analistas, el trabajo proselitista desplegado por ambos candidatos desde que se conocieron los resultados de la primera ronda, no ha provocado cambios dramáticos en la decisión de voto. Así lo confirma el último sondeo dado a conocer el pasado jueves por la consultora internacional MORI, en el que Bachelet obtiene el 53 por ciento de las preferencias del electorado, contra el 47 por ciento de Piñera. En la primera ronda del pasado 11 de diciembre, la ex ministra de Defensa obtuvo el 45,96 por ciento de los sufragios contra 25,41 por ciento de Piñera.




