La empresa petroquímica que provocó el desastre ecológico en el noreste de China pide perdón
La empresa estatal Petrochina, perteneciente a la décima petrolera del mundo, ha pedido perdón en un comunicado por el grave desastre ecológico en el río Songhua, afluente del Amur, que transporta 100 toneladas de benceno, una sustancia altamente cancerígena, debido a un accidente industrial.
La empresa estatal Petrochina, perteneciente a la décima petrolera del mundo, ha pedido perdón en un comunicado por el grave desastre ecológico en el río Songhua, afluente del Amur, que transporta 100 toneladas de benceno, una sustancia altamente cancerígena, debido a un accidente industrial.El vertido se produjo tras una explosión registrada en la planta de esta compañía en Jilin, en la provincia del mismo nombre el 13 de noviembre, con un resultado de cinco muertos y 10.000 evacuados."Petrochina lamenta profundamente las graves consecuencias que la comunidad local (en la provincia vecina de Heilongjiang) sufre por el accidente", ha señalado la filial de CNPC, la mayor petrolera china."Estamos participando de forma activa en los trabajos para paliar las consecuencias del accidente y cooperando muy de cerca con el gobierno local", añadió, tras ocultar la tragedia durante días.Unos 300 residentes de la localidad de Niujiadian, en la isla de Gou en Harbin, fueron evacuados el jueves antes de la llegada de la polución, según el diario 'Life Daily'; un extremo no confirmado por un portavoz del gobierno de la provincia de Heilonjiang, que colgó el teléfono a EFE al preguntar.El Gobierno chino acusó ayer a CNPC de ser "la responsable de la contaminación del río", por lo que tendrá que hacer frente a las indemnizaciones, cuya cuantía no ha sido especificada en el comunicado de Petrochina, cuya oficina de prensa no respondía al teléfono.En la madrugada del viernes, la concentración de nitrobenceno llegó a su nivel máximo, 0,58 miligramos por litro y 33,15 veces superior al permitido; mientras que por la mañana descendió hasta 0,49 miligramos, 28,08 veces superior a los niveles no nocivos, según el último informe de la Administración de Protección Ambiental (SEPA).Los niveles de benceno, menos nocivo que el nitrobenceno, son también "superiores a lo normal" (el jueves fueron de 6,6 veces superiores).Ambas sustancias, cancerígenos de primera categoría y mortales en grandes concentraciones, alcanzaron el jueves los 80 kilómetros de extensión en el curso del afluente del Amur, frontera natural entre China y Rusia.La mancha llegó ese día a Harbin, capital provincial de tres millones y medio de habitantes, donde el miércoles se cortó el suministro de agua corriente por cuatro días para evitar que el benceno llegara a los hogares, mientras que los pronósticos sobre cuándo llegará a Rusia difieren a ambos lados de la frontera.Si bien las autoridades rusas calculan que la contaminación llegará a su frontera el sábado o el domingo puesto que avanza a una velocidad de 100 kilómetros diarios y se encuentran a 300 kilómetros de la zona afectada, la SEPA asegura que creen que llegará al país vecino dentro de dos semanas.Pekín informó a Moscú el jueves de los detalles del desastre, 11 días después de que se produjera el accidente y tras ocultar durante días a la población china las dimensiones del accidente.Mientras los rusos intentan detectar con nerviosismo la llegada del benceno a sus aguas y están haciendo acopio de agua potable, los afectados chinos en pleno cinturón industrial del noreste se lo toman de otra manera, aunque las autoridades han facilitado servicios psiquiátricos gratuitos para que reine la calma.Los residentes de Harbin están aprovechando para tomarse unas vacaciones y los viajes contratados superan ya a los de la semana dorada de octubre, la más importante para el turismo chino, después de haberse hecho ya con víveres, según la prensa local.Las escuelas han suspendido las clases, los domicilios no reciben suministro de agua, muchas empresas han cerrado y casi nadie acude a comer a los restaurantes, según el diario 'Beijing Morning Post'.




