Descartan amenaza terrorista durante los festejos del Día de la Independenciam en EEUU
Las autoridades de EEUU han descartado la amenaza de un ataque terrorista durante las celebraciones del Día de la Independencia el próximo fin de semana y el lunes, pero han recomendado a la población mantenerse en alerta
Las autoridades de EEUU han descartado la amenaza de un ataque terrorista durante las celebraciones del Día de la Independencia el próximo fin de semana y el lunes, pero han recomendado a la población mantenerse en alerta. Fuentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) dijeron que la vigilancia se reforzará en las principales ciudades del país por cuanto los actos, que comenzará el sábado y culminarán el lunes 4 de julio, pueden ser objetivos atractivos para los terroristas. Habrá puestos de mando del FBI, los cuales contarán con elementos antiterroristas las 24 horas del día, especialmente el lunes en Washington y Filadelfia, en el vecino estado de Pensilvania, añadieron las fuentes. Las festividades en todas las ciudades y pueblos del país se caracterizan por tradición por los desfiles en el día y despliegues de fuegos artificiales durante la noche. En la capital de EEUU, esos actos también incluyen conciertos al aire libre en el Mall Nacional, un paseo de unos tres kilómetros entre el Congreso y el Monumento a Abraham Lincoln y culminan con una hora de fuegos artificiales presenciados por miles de personas. En Filadelfia se realizará el sábado un concierto en vivo al cual se espera que concurra alrededor de un millón de personas y en el puerto de la ciudad estará amarrado el buque USS Cole, atacado por terroristas en Yemen en octubre de 2000. Una evaluación sobre el peligro terrorista distribuida por el FBI a todas sus oficinas en el país aseguró que, aun cuando no existe una amenaza específica, las grandes aglomeraciones son un blanco para los terroristas. Pero la tranquilidad de las autoridades federales sobre la posibilidad terrorista se vio sacudida el miércoles cuando la población de Washington volvió a vivir un momento de alarma. Un avión privado se adentró en su espacio aéreo restringido y obligó a las autoridades de seguridad a trasladar al presidente George W. Bush a un lugar seguro y a evacuar por breve tiempo al personal de la Casa Blanca y del Congreso. Según el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, el nivel de alerta fue elevado de amarillo a rojo durante algunos minutos y el presidente Bush fue "transitoriamente reubicado" sin incidentes. En el Capitolio, la policía del Congreso avisó a los Senadores de que un avión no identificado había ingresado a la zona restringida y que debían evacuar el lugar de inmediato. Una orden similar fue transmitida a la Cámara de Representantes, señalaron las fuentes y ambas ramas del Congreso reanudaron sus tareas tras aclararse la situación. El incidente terminó después que el avión, un Beechcraft King Air 300, fue interceptado por aviones de la Fuerza Aérea y del Departamento de Seguridad Nacional cuando volaba a unos 15 kilómetros de la capital. El bimotor se dirigía a la ciudad de Defiance, en el estado de Ohio, procedente de Wilmington (Delaware) y se disponía a alejarse de Washington, dijeron fuentes oficiales. Al parecer, se había desviado debido al mal tiempo que obligó al cierre por algunas horas de varios aeropuertos de la región. Según un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, el avión fue obligado a descender en una pista del vecino estado de Virginia. Esta fue la segunda vez en menos de dos meses que un avión privado dispara las alarmas de seguridad al ingresar en el espacio aéreo restringido de la capital estadounidense. El pasado 11 de mayo, otro avión civil, que estuvo a punto de ser derribado por cazas de la Fuerza Aérea, obligó a tomar medidas extraordinarias de seguridad en la Casa Blanca. En ese momento Bush no se encontraba en la residencia. Las medidas extraordinarias de seguridad en torno a la Casa Blanca y el Congreso se mantienen desde los ataques terroristas del 11 de setiembre de 2001.




