Autoridades japonesas investigan el descarrilamiento de tren que dejó 73 muertos y 500 heridos
Japón trata de recuperarse del accidente de tren ocurrido ayer en el suroeste del país, en el que hubo 73 muertos y a casi medio millar de heridos, mientras se depuran responsabilidades por la tragedia
Japón trata de recuperarse del accidente de tren ocurrido ayer en el suroeste del país, en el que hubo 73 muertos y a casi medio millar de heridos, mientras se depuran responsabilidades por la tragedia. En las próximas horas podría aumentar en 14 personas más el número de muertos si la policía confirma que se encuentran entre los restos de uno de los vagones descarrilados. Mientras sigue el goteo de fallecidos en el peor accidente de ferrocarril de las últimas cuatro décadas en Japón, otro suceso, ocurrido hoy cuando otro tren de cercanías arrolló un camión en un paso a nivel, puso el corazón en vilo a los habitantes de este país, confiados en su "moderno" transporte ferroviario. En este nuevo descarrilamiento, ocurrido en Ibaraki, al norte de Tokio, sólo resultó con heridas leves el conductor del camión, apenas un sobresalto en comparación con la catástrofe que ayer llevó la tragedia a la provincia suroccidental de Hyogo. A lo largo de hoy, continuaron los trabajos de cientos de bomberos, militares y policías sobre el amasijo de hierros en el que quedaron convertidos dos de los vagones del tren de cercanías descarrilado en la localidad de Amagasaki. Los esfuerzos realizados por los equipos de rescate durante toda la noche y madrugada de este martes se vieron recompensados al rescatar con vida a una mujer de 46 años y dos muchachos de 18 y 19 años de entre los restos de los vagones. Los tres supervivientes fueron trasladados a un hospital dada su gravedad, en tanto que los grupos de salvamento aceleraban su búsqueda en el tren para tratar de recuperar los cuerpos de las últimas víctimas de la catástrofe. Según confirmó a EFE un portavoz de la policía de Amagasaki, al menos 73 personas murieron y 456 resultaron heridas, 150 de ellas de gravedad, en este accidente de ferrocarril, el más grave ocurrido en Japón desde 1963, cuando en un triple choque de trenes murieron 161 personas. Fuentes policiales citados por la agencia Kyodo indicaron que se cree que hay 14 ó 15 cuerpos más entre los restos de uno de los vagones que se incrustaron en los bajos del edificio de viviendas de ocho plantas contra el que se estrelló el convoy al descarrilar. Grúas con instrumentos de corte de metal retiraron hoy plancha por plancha el armazón de uno de los vagones empotrados contra el edificio, para así poder acceder al vehículo que hay debajo, incrustado en el garaje del inmueble. El portavoz policial confirmó que se ha rescatado el cadáver del maquinista del convoy, Ryujiro Takami, de 23 años, con apenas once meses de experiencia, a quien ya ayer se empezó a culpar del suceso. El convoy expreso de la línea Fukuchiyama, perteneciente a la compañía Japan Railways West (JR West), se salió de las vías a las 09.18 hora local (00.18 GMT) de ayer en una curva a su paso por Amagasaki, 400 kilómetros al oeste de Tokio. Cinco de sus siete vagones, en los que viajaban 580 personas, volcaron, colisionaron entre sí y dos de ellos se empotraron en los pisos bajos y el garaje de ese edificio de viviendas situado a seis metros de las vías. Ya se ha demostrado que hubo un exceso de velocidad del convoy, provocado por un aparente error del maquinista, que aceleró justo cuando el tren entraba en una curva para intentar recobrar el tiempo perdido en una estación anterior por un fallo suyo. Sin embargo, no se descarta que al accidente contribuyeran el mal estado del tendido férreo o la presencia de algún objeto sólido, como piedras, en la vía, tal como parecen dejar constancia unas marcas de fricción en los rieles sesenta metros antes del lugar del descarrilamiento. Las miradas sobre la responsabilidad del accidente se centran también en la JR West, uno de los grupos formados en 1987 de la privatización de la Japanese National Railways. La prensa nipona ya empezó a destapar problemas aparecidos en el seno de esa firma para acomodar sus altos beneficios a la siempre cara seguridad de los tendidos. Mientras que en la mayor parte del país funcionan sistemas de frenado automático en caso de que un convoy supere su velocidad permitida, no ocurrió así en Amagasaki, donde el servicio férreo se caracteriza por su antigûedad. Agentes de la Fiscalía revisaron esta mañana las oficinas de la empresa y se incautaron de cajas de documentos relacionados con las actividades de JR West en los últimos tiempos. El propio ministro de Transporte e Infraestructura, Kazuo Kitagawa, fue contundente a la hora de atribuir la responsabilidad del mismo en última instancia a JR West. "Es extremadamente lamentable que (esa responsabilidad) causara un accidente tan grave", dijo el político en una rueda de prensa. De momento, el presidente de la compañía, Takeshi Kakiuchi, ya anunció que va a dimitir de su cargo.




