Roma prepara otro amplio dispositivo de seguridad para la misa del domingo
Roma volverá a vivir el domingo próximo otro acontecimiento fuera de lo común con la misa solemne de inicio de Pontificado de Benedicto XVI, que congregará en la ciudad a centenares de miles de fieles y a destacadas personalidades mundiales
Roma volverá a vivir el domingo próximo otro acontecimiento fuera de lo común con la misa solemne de inicio de Pontificado de Benedicto XVI, que congregará en la ciudad a centenares de miles de fieles y a destacadas personalidades mundiales. Por ello el Gobierno italiano, el Ayuntamiento de Roma y la Santa Sede mantienen encuentros estos días para terminar de definir el amplio montaje que permita que la ceremonia se desarrolle con normalidad. El esquema será similar al del funeral por Juan Pablo II, que tuvo lugar el 8 de abril en la Plaza de San Pedro, aunque en esta ocasión se espera que la "invasión" de fieles sea menor a la de entonces. La emoción desbordante que suscitó la agonía y muerte de Karol Wojtyla hizo venir a Roma a más de dos millones de personas, tanto para la capilla ardiente como para la misa de funeral, mientras que el inicio de Pontificado de Joseph Ratzinger contará con menos afluencia popular. El director de Protección Civil y responsable de todo el aspecto organizativo, Guido Bertolaso, ha cifrado en medio millón las personas que acudirán a la Plaza de San Pedro y alrededores. Por su parte, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, ha declarado hoy que la ciudad "se prepara con serenidad a otra prueba extraordinaria" y ha hecho un llamamiento a los ciudadanos para que mantengan el "sentido cívico y generosidad" que demostraron en la despedida a Juan Pablo II. Como entonces, a Roma llegarán numerosos líderes mundiales, cuya movilidad y seguridad obligarán a una serie de medidas especiales. Así, los accesos a la plaza vaticana estarán cerrados al tráfico desde la noche del sábado al domingo y la circulación en toda Roma también será alterada para favorecer la llegada de las delegaciones internacionales y de los fieles. La seguridad estará a cargo de unos 10.000 agentes desplegados, aparte de los que traigan consigo los líderes participantes, entre los cuales repetirán muchos de los que ya asistieron al funeral por Karol Wojtyla, el 8 de abril. Los Reyes de España han confirmado su presencia al frente de una delegación con varios miembros del Gobierno, así como el presidente de Alemania, Horst Koechler y el canciller Gerhard Schroeder, ambos compatriotas del nuevo Papa. Desde Latinoamérica ya han confirmado su presencia los presidentes de Colombia, Alvaro Uribe; Argentina, Néstor Kirchner; Honduras, Ricardo Maduro; Paraguay, Nicanor Duarte; El Salvador, Elías Antonio Saca y República Dominicana, Leonel Fernández. De otros países del continente americano llegarán vicepresidentes o ministros, mientras que de Casas Reales europeas se anuncia la presencia de los Grandes Duques de Luxemburgo y de los príncipes herederos de la Corona belga, entre otros. También asistirán líderes de organismos internacionales y de otras confesiones religiosas, como el primado anglicano, el arzobispo de Canterbury Rowan Williams. Los dirigentes llegarán en su mayor parte al aeropuerto romano de Ciampino, que será cerrado al tráfico privado, mientras que habrá fuertes limitaciones al vuelo sobre Roma. Cazas del Ejército italiano estarán preparados para despegar en caso de que se detecte un avión fuera de control y baterías de misiles serán desplegadas también para hacer frente a una amenaza aérea. Como hizo con el funeral de Juan Pablo II, para el inicio de Pontificado de Benedicto XVI la OTAN pondrá a disposición su flota de aviones radar Awacs, con capacidad para detectar cualquier aparato a centenares de kilómetros. Estas medidas de seguridad estarán vigentes hasta el lunes, puesto que ese día el Papa recibirá en el Vaticano a numerosos líderes internacionales y tendrá una audiencia con peregrinos alemanes, mientras que por la tarde acudirá a la Basílica San Paolo Extramuros, en la periferia de Roma. La Protección Civil italiana espera la llegada de decenas de miles de fieles procedentes de Alemania, patria de Benedicto XVI, que contarán con la ayuda de unos 1.500 voluntarios italianos de lengua alemana. En varios puntos de Roma se improvisarán zonas especiales para que aparquen autobuses y turismos y en diversas plazas de la ciudad se instalarán pantallas gigantes para seguir la ceremonia, ya que en San Pedro y en la inmediata avenida Della Conciliazione sólo pueden entrar unos 300.000 fieles como máximo.




