Expertos alertan de la degradación de la democracia en Iberoamérica
El Encuentro Iberoamericano de Sevilla debatió fórmulas para el fortalecimiento institucional en la región y alertó del riesgo de desencanto democrático que se está produciendo por la falta de avances económicos
El Encuentro Iberoamericano de Sevilla debatió fórmulas para el fortalecimiento institucional en la región y alertó del riesgo de desencanto democrático que se está produciendo por la falta de avances económicos. Los 150 políticos, economistas y representante de la cultura reunidos desde ayer jueves en esta cita, preparatoria de la XV cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Salamanca en octubre, reflexionaron sobre los retos que afronta la región con la grave crisis política en Ecuador como telón de fondo. El mensaje coincidente incidió en la "insatisfacción social" -en palabras del secretario general de la Comunidad Andina (CAN), el peruano Allan Wagner-, que ha prendido entre los ciudadanos de Iberoamérica por los escasos beneficios obtenidos con la democracia. Wagner aludió a la pervivencia de "tentaciones autoritarias" en la región y dijo que son consecuencia de "la insatisfacción social que existe y de la precariedad del sistema institucional". La consecuencia, dijo el ex ministro peruano de Relaciones Exteriores, es "una pérdida de la legitimidad del Estado" y un desencanto por la democracia por parte de los ciudadanos, que no se sienten representados por el sistema de partidos políticos. En la mesa en la que se debatió este asunto, con el título "El reto de la profundización democrática en Iberoamérica: fortalecimiento institucional, ciudadanía, inclusión política y buen gobierno", Wagner presentó siete propuestas para revertir esta tendencia. Propuso devolver a la política un rol central, aumentar el empleo de calidad, reducir la brecha social, avanzar en la construcción de unas "democracias ciudadanas", combatir frontalmente la corrupción, fomentar una cultura política basada en el consenso y definir las características de un "nuevo estado democrático". El español Joan Prats, representante del Instituto Internacional para la Gobernabilidad, instó a tomar conciencia real de los problemas y a que las naciones iberoamericanas miren "hacia dentro" y trabajen para tener Gobiernos "más inclusivos". "Es necesaria más y mejor democracia, más desarrollo y una mejor identidad cultural que permita tener mayores dosis de autoestima", señaló Prats, que pidió un "esfuerzo de creatividad" y que los Gobiernos "estén atentos a la especificidad de cada país". Prats aludió también a la necesidad de "mejorar la calidad de la representación política", y a conseguir "un sistema político en el que todo el mundo se sienta representado, porque será la manera de dar estabilidad a los Parlamentos y a los Ejecutivos". Otra pieza fundamental, concluyó el experto español, es que los países lleven a cabo de una vez por todas una "gran reforma fiscal", de manera que cuando haya un ciclo de crecimiento "se pueda redistribuir eficazmente" la riqueza. Desde el campo económico, Aurora Díaz Rato, directora general de Cooperación con Iberoamérica del ministerio español de Exteriores, pidió "generar procesos a largo plazo que permitan romper el esquema de frustración permanente" instalado en las sociedades. La directora general, que participó en la mesa económica en la que se examinaron "Los desafíos del desarrollo y la cohesión social", consideró fundamental romper con la tendencia histórica de que los ciclos de crecimiento económica no reduzcan la desigualdad. Díaz Rato señaló que eso será posible si se afrontan con seriedad los desafíos y la comunidad iberoamericana es capaz de "aportar algo a la comunidad internacional con una agenda económica propia". Iberoamérica, dijo la representante española, debe tener "una voz propia en los foros multilaterales" para poder fijar sus propias posiciones financieras y comerciales, y poner un énfasis especial en la importancia de las políticas regionales de integración. La integración fue un concepto que se repitió en la tercera mesa de debate, la cultural, en la que los ponentes analizaron los efectos de la globalización en este terreno y alertaron sobre los riesgos que afronta la diversidad de culturas del espacio iberoamericano. Alfons Martinell, director general de Relaciones Culturales del ministerio español de Exteriores, dijo que "no podemos perder nuestras formas culturales por la presión del mercado" y propuso elaborar "una carta de cooperación cultural" para que nuestros productos circulen y permitan escoger en la diversidad".




