Parlamento español rechaza plan soberanista del País Vasco tras intenso debate
El Parlamento español rechazó por amplia mayoría el plan que pretende dar al País Vasco un estatus de libre asociación con España, tras un intenso debate que se prolongó durante casi ocho horas. Después de la discusión parlamentaria, votaron en contra 313 diputados, 29 lo hicieron a favor y 2 se abstuvieron
El Parlamento español rechazó por amplia mayoría el plan que pretende dar al País Vasco un estatus de libre asociación con España, tras un intenso debate que se prolongó durante casi ocho horas. Después de la discusión parlamentaria -primera de estas características en las Cortes españolas y con una ronda de intervenciones y otra de réplica-, votaron en contra del polémico proyecto soberanista 313 diputados, 29 lo hicieron a favor y 2 se abstuvieron. El resultado de la votación -en la que participaron 344 de los 350 legisladores que integran el Congreso de los Diputados (Cámara Baja)- no hizo sino confirmar las posturas expresadas por los partidos con representación parlamentaria, tanto en el debate de hoy como en días previos, acerca del plan que lleva el nombre del jefe del Gobierno regional vasco ("lehendakari"), Juan José Ibarretxe. Así, los diputados del gobernante Partido Socialista y el conservador Partido Popular (PP, principal de la oposición) se pronunciaron en contra, al igual que Izquierda Unida, Coalición Canaria y Chunta Aragonesista. Apoyaron la tramitación parlamentaria de la iniciativa los diputados de Convergencia i Unió (CiU), Partido Nacionalista Vasco (PNV), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Eusko Alkartasuna,Nafarroa Bai y el Bloque Nacionalista Galego (BNG), mientras que los dos representantes de Iniciativa per Catalunya (IC) se abstuvieron en la votación sobre el Plan Ibarretxe. Fue el propio Ibarretxe quien hoy defendió ante el Congreso la propuesta soberanista vasca y, tras él, la primera intervención correspondió al presidente del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, para después tomar la palabra los portavoces de todos los grupos con representación parlamentaria. En el debate, Rodríguez Zapatero, quien garantizó la "voluntad de diálogo", invocó la ley para rechazar la viabilidad de esa iniciativa y dijo que su Ejecutivo hará cumplir la ley, si fuera necesario. "Si vivimos juntos, juntos debemos decidir", subrayó Rodríguez Zapatero en su primera intervención de hoy en el Congreso de los Diputados, a lo que Ibarretxe replicó: "Tenemos que poder decidir vivir juntos", pues "la convivencia no se puede imponer a nadie, tiene que ser aceptada voluntariamente". Ibarretxe insistió en la apertura de un proceso político de negociación, para lo cual él acudía al Parlamento español "con la mano tendida", pues, a su juicio, hoy era "una oportunidad histórica para abrir la puerta a la solución del problema vasco". Rodríguez Zapatero, por su parte, afirmó que la votación debe abrir el tiempo "de un acuerdo histórico y definitivo". Ante un rechazo que se perfilaba abrumador, el "lehendakari" señaló en sus intervenciones que, si el Congreso español decidía "dar un portazo" a una propuesta "solidaria, legal, legítima, democrática" y "abierta a la negociación", él trasladaría "la palabra al pueblo (vasco) para que se vea el clamor de que es necesario buscar una salida al problema vasco". Por su parte, Rodríguez Zapatero alertó de que el resultado de la votación no sería "una victoria y, por tanto, nadie debe entender el mismo como una derrota". "La relación del País Vasco con el resto de España -subrayó- la decidirán todos los vascos, no la mitad, y todos los españoles". El Plan Ibarretxe fue aprobado el 30 de diciembre pasado en el Parlamento regional vasco por 35 votos en contra y 39 a favor, entre ellos tres de Sozialista Abertzaleak, sucesora de la ilegalizada Batasuna (considerada el brazo político de la banda terrorista ETA Según Rodríguez Zapatero, no se puede sostener que ha habido en el País Vasco un proceso de diálogo en torno a ese proyecto. También el líder de la oposición, Mariano Rajoy, consideró que "los promotores del Plan Ibarretxe no buscan el diálogo, sino el acatamiento, no reclaman un debate, sino la claudicación (...) Nos traen el certificado de defunción de nuestras normas de convivencia y pretenden que pactemos el tipo de entierro". Además, subrayó, aunque "se supone" que el Congreso debe aprobar o no este plan, "ya se ha anunciado el propósito de convertirlo en hecho consumado y, nos guste o no nos guste, convocar un referéndum ilegal". Distinto fue el sentido de las intervenciones de los nacionalistas catalanes: mientras CiU criticó a socialistas y populares por su rechazo a dialogar sobre el plan cuando se trata de una iniciativa que "no se formula desde la violencia ni con armas en las manos", ERC expresó su solidaridad con la propuesta y consideró que "el proceso de cambio no tiene marcha atrás".




