Primera rueda de prensa de Bush, después de su segunda investidura
El presidente estadounidense, George W. Bush, aseguró que, a pesar de que los terroristas quieren impedirlo, "millones de ciudadanos iraquíes desafiarán a la violencia" y votarán en las elecciones del próximo domingo
El presidente estadounidense, George W. Bush, aseguró que, a pesar de que los terroristas quieren impedirlo, "millones de ciudadanos iraquíes desafiarán a la violencia" y votarán en las elecciones del próximo domingo. Bush, en una sorpresiva conferencia de prensa celebrada en la Casa Blanca, afirmó que los terroristas que actúan en Irak "han declarado la guerra a la democracia", y por tanto al pueblo iraquí, pero "no tendrán éxito". "Anticipamos que muchos iraquíes irán a votar", dijo Bush quien en esta conferencia de prensa tiene previsto anunciar las líneas generales de lo que será su segundo mandato. Bush mencionó que las elecciones de Irak responden a una corriente internacional a favor de la democracia, tras los comicios celebrados en Afganistán en octubre de 2004 y con la toma de posesión del nuevo presidente ucraniano, el domingo pasado, tras una nueva votación debido a acusaciones de fraude. Pero a pesar de ello, Bush rebajó las espectativas respecto a si las elecciones iraquíes pueden solucionar la violencia en aquel país, y se limitó a decir que el solo hecho de que los ciudadanos iraquíes puedan acudir a votar ya es un éxito. El presidente estadounidense descartó que la nueva solicitud de 80.000 millones de dólares para financiar las operaciones militares en Irak y Afganistán -que según la Casa Blanca puede crear un nuevo déficit récord- vaya a tener consecuencias en el compromiso del Gobierno de reducir a la mitad su agujero fiscal. Bush reafirma planes en Irak en día más sangriento para EEUU El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, lamentó la pérdida de vidas en Irak, en el día más sangriento para su país en la nación árabe, pero reiteró que las elecciones se celebrarán el domingo como está previsto. En total, 36 soldados de EEUU murieron hoy en Irak, 31 de ellos al estrellarse un helicóptero en el noroeste del país. Además, diez iraquíes perecieron cuando tres suicidas detonaron sendos automóviles bomba en Riyadh, cerca de Kirkuk. "La historia de hoy va a ser muy desalentadora para los estadounidenses", reconoció Bush en una conferencia de prensa convocada en el último minuto. "Valoramos la vida y lloramos y lamentamos la muerte de los soldados, pero lo que es vital es el objetivo a largo plazo, que es extender la libertad, porque si no Oriente Medio continuará siendo un vivero de resentimiento y odio", recalcó. Con ello, Bush dejó claro que la creciente violencia en Irak no obligará a Washington a cambiar sus planes. El presidente señaló que las elecciones del domingo serán un "gran momento en la historia iraquí" y anticipó la participación de "un montón" de ciudadanos, a pesar de la violencia. "Insto a toda la gente a votar. Insto a la gente a desafiar a estos terroristas", recalcó. En privado, algunos miembros del Gobierno reconocen que las cosas no van según lo previsto inicialmente en Irak, donde EEUU se ha visto obligado a mantener a 150.000 soldados, muchos más de los que antes de la invasión el Pentágono dijo que necesitaría en este momento. Un alto funcionario del Departamento de Defensa que no quiso ser identificado afirmó que los insurgentes están llevando a cabo una campaña de "intimidación absolutamente brutal" para asustar a los votantes en Irak para que no acudan el domingo a las urnas a elegir a los miembros de la asamblea que elaborará una Constitución. Se teme que los suníes, la minoría que ha gobernado el país durante décadas y de donde surge el grueso de las fuerzas opositoras a EEUU, no acudan a los comicios, lo que daría más representación a los chiíes. Según Anthony Cordesman, un experto del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, el resultado de las elecciones "casi con seguridad exacerbará la creciente tensión" entre ambos grupos. Bush no quiso entrar en este debate o decir cuál sería un porcentaje aceptable de participación en los comicios. "El hecho de que estén votando es en sí mismo un éxito", afirmó. Se desconoce aún si la caída del helicóptero "CH-53 Sea Stallion", que se estrelló esta madrugada en una zona fronteriza con Jordania y Siria, en la provincia de Al Anbar, se debió a fuego rebelde. La nave es un gigante de más de 30 toneladas que tiene capacidad para transportar hasta a 53 personas, aunque se desconoce cuántos militares viajaban en el aparato. Ni el Pentágono ni Bush han querido adelantar la posible causa del siniestro. "He oído rumores, pero esperaré hasta (conocer) los hechos", señaló el presidente. La zona donde cayó está alejada del llamado "Triángulo Suní", en el centro norte del país, donde los combates son más intensos, y algunos expertos en EEUU han especulado que el helicóptero podría haberse estrellado por fallos mecánicos o el mal tiempo, especialmente dado que volaba de noche sobre una región accidentada. Otros cinco soldados de EEUU murieron hoy en combates contra el enemigo, cuatro marines en Anbar y un soldado de infantería cerca de Tikrit. Esto convierte la jornada en la más sangrienta para Estados Unidos en Irak desde que comenzó la ocupación, hace 22 meses. El récord anterior lo detentaba el 23 de marzo de 2003, tres días después de que las tropas de EEUU entraron en Irak desde Kuwait, cuando murieron 26 soldados estadounidenses en los combates. El incidente más grave con helicópteros se produjo el 15 de noviembre de ese año, cuando dos Black Hawks chocaron al intentar esquivar fuego enemigo en Mosul, lo que causó la muerte a 17 soldados de EEUU y heridas a otros cinco.




