Mujer admite que ayudó a morir al tetrapléjico reflejado en la película “Mar adentro”
La mujer que acompañó y cuidó al tetrapléjico español Ramón Sampedro en sus últimos meses de vida, llevado al cine por Alejandro Amenábar en su película "Mar adentro", admitió que fue ella quien ayudó en 1998 a morir a su amigo, quien reclamó durante años el derecho a la eutanasia
La mujer que acompañó y cuidó al tetrapléjico español Ramón Sampedro en sus últimos meses de vida, llevado al cine por Alejandro Amenábar en su película "Mar adentro", admitió que fue ella quien ayudó en 1998 a morir a su amigo, quien reclamó durante años el derecho a la eutanasia. En declaraciones a Caracol Radio, Ramona Maneiro admitió su participación directa en la muerte de Sampedro, una vez que el delito habría prescrito. De hecho, ella fue la única imputada por el caso, que se archivó en 1999 al no encontrar la juez pruebas que demostraran su implicación o la de cualquier otra persona en la muerte del tetrapléjico. "Yo era sus manos, las manos que él necesitaba, iba haciendo lo que él me decía", explicó hoy Ramona. Maneiro reconoció que le puso "el vaso con la pajita", en el que se había disuelto cianuro en agua, y que también preparó el vídeo en el que Sampedro grabó su muerte y exculpó a las personas de su entorno. La mujer aseguró que no es "una samaritana ni una Teresa de Calcuta" y que ayudar a morir a Sampedro fue un acto de amor. "Por amor he hecho dos cosas en mi vida: tener a mi hijo y estar con Ramón; siempre estará en mi corazón", dijo. Ramona deseaba contar su historia para "compartirlo con todo el mundo para que dejen de especular", según declaró "contenta, pero no orgullosa". Sampedro, quien en "Mar adentro" está interpretado por el actor español Javier Bardem, se quedó tetrapléjico tras golpearse con unas rocas al lanzarse al mar en una playa de la región de Galicia (noroeste de España), cuando tenía 25 años. Desde entonces y hasta su muerte, en enero de 1998, a los 55 años, permaneció postrado sin poder mover más que la cabeza y se convirtió en el primer español en acudir a los tribunales para reclamar el derecho a una muerte digna. Su litigio llegó al Parlamento Europeo, después de agotar la vía jurisdiccional española. Sampedro se dedicó a escribir sus vivencias mediante una varilla que sujetaba en la boca y en 1996 publicó "Cartas desde el infierno", en el que reflexionaba sobre la muerte, la existencia, el amor, el poder o la religión. Su muerte fue grabada por una cámara de vídeo doméstico y las imágenes fueron posteriormente entregadas a un canal de televisión, en las que podía verse a Sampedro tomando el cianuro a través de una pajita.



