Crisis en Ucrania : Negociaciones entre el poder y la oposición con mediación europea
El presidente saliente de Ucrania, Leonid Kuchma, se reunirá con el líder de la oposición liberal, Victor Yuschenko, gracias a la mediación europea, en el primer esbozo de diálogo desde el estallido de la crisis política que ha sacado a las calles a millones de personas en todo el país.
Kiev - El presidente saliente de Ucrania, Leonid Kuchma, se reunirá con el líder de la oposición liberal, Victor Yuschenko, gracias a la mediación europea, en el primer esbozo de diálogo desde el estallido de la crisis política que ha sacado a las calles a millones de personas en todo el país. Fuentes de la Presidencia ucraniana indicaron en un comienzo que las conversaciones para intentar desbloquear la crisis comenzarían con un cara a cara entre Kuchma y Yúschenko. Estaba previsto que a esa reunión se sumarían el Alto representante de la Unión Europea (UE) para Política Exterior y Seguridad Común, Javier Solana; el presidente de Polonia, Aleksander Kwasniewski, su homólogo lituano, Valdas Adamkus, y posiblemente el secretario general de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Jan Kubis. El anuncio de la Presidencia se produjo después de que Kuchma se reuniera con Kwasniewski y Solana, mientras decenas de miles de personas continuaban el cerco humano tendido esta madrugada en torno a las sedes de la Presidencia de Ucrania, la Rada Suprema (Parlamento), el Gabinete de Ministros y el Banco Nacional. Pero poco después Kuchma anunció que en las negociaciones con Yúschenko, previstas para las 19.00 hora local (17.00 GMT), participaría el primer ministro, Víctor Yanukovich, declarado presidente electo, y sólo Kwasniewski, de los mediadores europeos. "Revolución naranja (el color de Yúschenko)", "revolución amable", son algunos de los nombres con que los opositores denominan a la campaña de desobediencia civil en respuesta al "fraude masivo y brutal" en las elecciones del pasado día 21 que permitió a las autoridades proclamar presidente electo a Yanukóvich. Estas acciones de desobediencia civil tuvieron lugar ante la atenta mirada de los policías y efectivos del Ministerio del Interior, que no intervinieron para dispersar a los piquetes opositores. Varias decenas de miles de manifestantes colmaban la plaza de la Independencia, el epicentro de la "revolución naranja", y las calles aledañas a la espera de noticias sobre el desarrollo de los acontecimientos. A la estación ferroviaria de Kiev llegó esta mañana cerca de una decena de miles de partidarios de Yanukóvich, todos ellos procedentes de la región oriental de Donetsk, la patria chica del primer ministro. "Hemos venido a defender la victoria de Yanukóvich. Estamos esperando sus instrucciones", dijo a las cámaras de la televisión uno de los recién llegados a la capital ucraniana. Según ha podido comprobar EFE, las concentraciones en Kiev transcurren en un clima de tolerancia entre los partidarios de ambos candidatos y, de momento, sin conatos de violencia. En la ciudad de Chernígov, en la parte norte del país, la policía dispersó con gases lacrimógenos y disparos al aire a un grupo de manifestantes que intentaban entrar en la sede de la asamblea legislativa local, denunció el diputado socialista Nikolái Rudskovski. El Tribunal Supremo de Ucrania congeló ayer el anuncio oficial de de la Comisión Electoral sobre los resultados de las elecciones y volverá a reunirse el próximo día 29, para decidir sobre un recurso de la oposición que pide prohibir la publicación oficial de los resultados electorales, lo que impide la investidura de Yanukóvich. "El Supremo debe anular, y rápidamente, los resultados de las elecciones, pues estamos frente al peligro de una guerra civil", advirtió el alcalde de Kiev, Alexandr Omelchenko. El presidente de la Rada, Vladímir Litvín, anunció que mañana se celebrará una sesión parlamentaria extraordinaria para analizar la situación en el país. "No habrá ninguna investidura, ni apoyos a uno u otro candidato", aseguró Litvin, quien desde el estallido de la crisis ha intentado tender puentes entre las autoridades y la oposición. La mediación europea ha sacado chispas en Moscú, que no oculta su respaldo a Yanukóvich, candidato de la población rusohablante de Ucrania. "Nos alarman los intentos de algunos Estados de sacar la situación fuera del campo legal (...) más aún que algunas capitales no reconocen las elecciones y afirman que Ucrania debe estar con Occidente", dijo en Moscú el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.




