Hijas de Maradona llegan a La Habana para cumpleaños de su padre
Dalma y Giannina, las hijas del ex futbolista argentino Diego Maradona, llegaron a La Habana para celebrar el sábado el 44 cumpleaños de su padre, que se somete a un severo tratamiento contra su adición a las drogas.
La Habana.--- Dalma y Giannina, las hijas del ex futbolista argentino Diego Maradona, llegaron a La Habana para celebrar el sábado el 44 cumpleaños de su padre, que se somete a un severo tratamiento contra su adición a las drogas.Ambas hijas del ex astro del fútbol mundial se encuentran actualmente en la casa que dispone el ex futbolista argentino en el exclusiva Centro Internacional de salud "La Pradera", en las afueras de la capital, confirmó hoy a Efe una fuente periodística.Dalma y Giannina llegaron en la noche de ayer a esta capital procedente de Buenos Aires, en un vuelo de la aerolínea "Copa", através de Panamá, explicó la fuente.Maradona regresó a La Habana el pasado 20 de septiembre desde Buenos Aires, tras superar los escollos judiciales que le impedían regresar a la capital cubana para proseguir su tratamiento contra las drogas.Desde entonces el "Pibe" se encuentra internado en el Centro de Salud Mental (Censam) a unos 15 kilómetros al oeste de la ciudad, y muy próximo a una de las residencias del presidente cubano, Fidel Castro.En esa institución especializada el ex capitán de la selección argentina recibe un severo tratamiento bajo un régimen de "comunidad terapéutica cerrada", que le concede pocas libertades, a diferencia de las que tenía en "La Pradera", donde disfrutó de un régimen ambulatorio.Maradona, que nació el 30 de octubre de 1960 en Villa Fiorito, en las afueras de Buenos Aires, llegó por primera vez a Cuba el 18 de enero del 2000 visiblemente enfermo y con un marcado sobrepeso.Maradona llegó entonces procedente de Montevideo, Uruguay, tras sufrir una grave afección cardíaca por su adición a la cocaína.El 4 de enero había sido ingresado en una clínica de Punta del Este con un cuadro de hipertensión y arritmia ventricular.Apenas sin poder hablar, Maradona fue inmediatamente recluido en "La Pradera", en las afueras de la ciudad, bajo un régimen ambulatorio, que le permitía ciertas libertades e incluso un poco de vida nocturna.




