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Murió Tita Merello, artista dueña de una personalidad arrolladora

La muerte de Tita Merello, una de las más grandes figuras del tango y de la escena artística argentina, conmovió al país suramericano, que la recordará por siempre como la legendaria "morocha argentina".

Buenos Aires.---- La muerte de Tita Merello, una de las más grandes figuras del tango y de la escena artística argentina, conmovió al país suramericano, que la recordará por siempre como la legendaria "morocha argentina".
Ana Laura Merello, que falleció en Buenos Aires a raíz de un paro cardiorrespiratorio, había nacido hace 98 años, un 11 de octubre, en el barrio porteño de San Telmo, muy lejos del brillo y el reconocimiento que cosecharía más tarde.
Su infancia estuvo signada por la desdicha. Su padre murió antes de que ella naciera y su madre, una joven uruguaya, la abandonó en un asilo de niños.
En su libro "La calle y yo", escribió: "Cuando yo me vaya, madre, estaremos juntas. Y no te hará falta que te cuente nada. Mis pecados, mis tristezas y mis culpas, te habrán sido ya por Alguien revelados".
La dureza de una triste infancia forjó la arrolladora personalidad que desde los 15 años, cuando debutó como corista en el Teatro Bataclán, demostró durante toda su carrera artística.
Dueña de una voz potente, marcada por su estilo arrabalero, Tita Merello combinó su expresividad musical con su versatilidad para actuar.
En la década del 20, grabó 18 tangos de tono humorístico, como "Qué Careta", "Mi papito" y "La viuda misteriosa", y sólo volvió a editar discos de tango a partir de la década del 50, casi siempre con el acompañamiento de la orquesta de Francisco Canaro.
"Se dice de mí", la milonga por la que será siempre recordada, pues nadie la interpretó como ella y su letra pinta su temperamento desfachatado, fue escrita originalmente para ser cantada por un hombre. Fue versionada hace un par de años por la colombiana Yolanda Rayo, en ritmo de salsa, para la novela "Betty, la fea".
En 1919, Tita se convirtió en la primera mujer a la que le aplicaron una multa por salir al escenario, en un número de coristas en el teatro Porteño, sin medias.
"`Y pensar que hoy nos pagan para que vayamos sin ellas!", recordó la artista en una entrevista.
Como actriz interpretó con igual altura personajes dramáticos y picarescos, tanto en cine como en teatro y en el radioteatro.
Su fama trascendió las fronteras de su patria y en 1937 cruzó el Río de la Plata para actuar en Montevideo (Uruguay) en la obra dramática "Santa María del Buen Ayre", de Enrique Larreta.
Tita Merello filmó 32 películas, entre las cuales se destaca "Tango" (1933), la primera película del cine sonoro argentino, en la que también actuaron Libertad Lamarque y Luis Sandrini, el gran amor de su vida.
Su aporte al séptimo arte fue más allá de la actuación: en 1967 escribió el guión del filme "Esto es alegría".
Proscrita en 1955 tras el golpe militar que derrocó el gobierno de Juan Domingo Perón, Tita tuvo que trabajar en parques de diversiones y, luego de un breve exilio en México, regresó a Argentina en 1957, año en que debuta en la televisión local.
En los últimos años de apariciones públicas, se dedicó a difundir una campaña de lucha contra el cáncer, que ella popularizó repitiendo la frase "muchacha, hacete el Papanicolau".
Desde 1997, tras diagnosticarle una afección cardíaca, la actriz permanecía recluida en la clínica del médico cardiólogo René Favaloro, quien la apadrinó en su vejez y cuyo suicidio en 2000 la afectó duramente.
En una de sus últimas salidas, en abril de este año, Tita hizo una emotiva visita al ex ministro de Economía Domingo Cavallo mientras estaba detenido.
Pese a ser una mujer solitaria, siempre fue una artista muy querida por el público y sus compañeros de escena.
"Soy desconfiada y sólo creo en mis corazonadas. Sin embargo también soy agradecida, además me considero excesivamente susceptible, sin dejar de ser bondadosa. En fin, soy contradictoria", se definió Tita en una entrevista.
Al confirmar la noticia de su muerte, el director de la Fundación Favaloro, Eduardo Raimondi, dijo que la actriz y cantante "cumplió el sueño de llegar a los 98 años sin estar enferma" y que si bien "estaba un poco deprimida, estaba bien y no había ninguna causa que podría originar su fallecimiento salvo su edad".
Sus familiares, que pidieron que el dinero para ofrendas florales sea donado a la Fundación Favaloro, decidieron no velar su cuerpo y ofrecer el próximo jueves una misa en su memoria.
Ese mismo día, sus restos mortales recibirán sepultura en el panteón de la sociedad de autores argentinos del cementerio de Chacarita de la capital argentina, donde descansa el otro gran "morocho", Carlos Gardel.

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