Cirujanos británicos logran eliminar el sonrojo facial
Los que sienten calor en la cara o en el cuello podrían hallar solución a su problema en una clínica de Londres donde hacen un orificio en las axilas para eliminar las terminaciones nerviosas y acabar con el sonrojo facial.
LONDRES.--- Los que sienten calor en la cara o en el cuello podrían hallar solución a su problema en una clínica de Londres donde hacen un orificio en las axilas para eliminar las terminaciones nerviosas y acabar con el sonrojo facial.Entre los pacientes de esta clínica hay presentadores de televisión y gente de negocios que temen que cualquier signo de debilidad pueda dañar sus carreras."Estamos hablando de personas profesionales cuya vida se ha ensombrecido por el sonrojo", dijo a Reuters, Anthony Mitra, director de cirugía del hospital privado Highgate, en el norte de Londres.En una operación que dura 40 minutos y cuesta unos 5.680 dólares, los cirujanos hacen una pequeña incisión cerca de la axila del paciente e insertan un telescopio para observar el delicado procedimiento que incluye el pinzamiento y eliminación de las terminaciones nerviosas en la base del cuello, que son las que desencadenan el sonrojo.Mitra dijo que es un proceso rápido.Visitantes recientes, incluidos un presentador de televisión y varios banqueros, dijeron que habían optado por abandonar los puestos de trabajo que requerían de un alto grado de exposición debido al sonrojo excesivo."Si uno está haciendo un negocio o negociando un contrato y se sonroja, pierde la oportunidad. Cuando uno está negociando, sólo desea comunicar las emociones que indiquen que uno está en control", dijo Mitra.Los pacientes son hospitalizados de un día para otro, pero Mitra comentó que los efectos del tratamiento eran inmediatos. La cirugía no deja cicatrices visibles. Los efectos colaterales pueden incluir un aumento de la sudoración.Mitra expresó que los pacientes constituían una mezcla pareja de hombres y mujeres, y que algunas celebridades acudían a la clínica, aunque no mencionó sus nombres. "¿Quién pensaría que el sonrojo es un problema serio?", dijo.



