Según Banco Mundial, la pobreza amenaza la estabilidad del mundo
Uno de cada tres latinoamericanos vive en la pobreza y la desigualdad creciente en la región "amenaza peligrosamente la estabilidad y el desarrollo sostenible", afirmó el Banco Mundial.
WASHINGTON.--- Uno de cada tres latinoamericanos vive en la pobreza y la desigualdad creciente en la región "amenaza peligrosamente la estabilidad y el desarrollo sostenible", afirmó el Banco Mundial."Las necesidades de infraestructura para los pobres del mundo entero son vastas", anunció Nemat Shafik, vicepresidenta del Banco Mundial para el Desarrollo del Sector Privado e Infraestructura.La funcionaria dijo que el BM tiene amplia experiencia en proyectos de infraestructura y que hace unas dos décadas cambió su enfoque para tales programas, pasando a una participación creciente del sector privado en la construcción de las obras y provisión de los servicios.Dos décadas después, "en todas las regiones del mundo en desarrollo hay enormes cantidades de personas que padecen ´pobreza de infraestructura´", según el BM. "Unos 1.200 millones de personas carecen de acceso a agua potable, por lo cual son vulnerables a las enfermedades trasmitidas por este medio".En América Latina 125 millones de personas carecen de agua potable, 200 millones viven sin saneamiento adecuado y unos 70 millones no disponen de redes modernas de abastecimiento de energía, según el banco.Shafik dijo que el BM tiene la meta de reducir a la mitad la pobreza en el mundo para el año 2015.El vicepresidente ejecutivo de la Corporación Financiera Internacional, Peter Woicke, dijo que "las inversiones en infraestructura siguen siendo parte fundamental de la misión" de esa agencia coaligada con el BM y que apoya la financiación de obras y proyectos del sector privado."Sin la infraestructura adecuada, los insumos industriales no pueden llegar a las fábricas, los bienes perecen en ruta al mercado, las comunicaciones impredecibles socavan las transacciones comerciales y los cortes de electricidad reducen la productividad", agregó Woicke.Asimismo, "la falta de agua limpia y de cloacas amenazan la salud de la comunidad y, obviamente, las perspectivas de crecimiento económico en tales condiciones están muy limitadas", añadió.Según el BM, América Latina y el Caribe conforman la región más urbanizada del mundo en desarrollo, ya que el 75 por ciento de sus 500 millones de habitantes viven en áreas urbanas y un tercio de su población está por debajo de la línea de pobreza.La pobreza en la región se hace cada vez más urbana y también la extrema pobreza: el 25 por ciento de la población urbana, esto es 90 millones de personas, vive en tugurios.Durante la década pasada, de apertura comercial y privatizaciones generalizadas, América Latina y el Caribe atrajeron unos 29.000 millones de dólares cada año en inversión privada, y pese a ello "la región tiene enormes necesidades de desarrollo de infraestructura", según el BM.De hecho, la región "necesita invertir unos 70.000 millones de dólares cada año en infraestructura a lo largo de los próximos cinco años para construir y mejorar los sistemas de agua potable, cloacas, caminos, energía y transporte de manera que atiendan las necesidades básicas de la población creciente y de los pobres".El Banco Mundial apoya en todo el mundo 529 proyectos de infraestructura que tienen un valor de 44.000 millones de dólares, y en América Latina y el Caribe da su respaldo a 82 proyectos que totalizan 8.050 millones de dólares.En el área de transportes, el BM apoya trabajos para la mejoradel acceso vial a regiones rurales de Perú, manejo y rehabilitación de carreteras en Argentina y México, y el mejoramiento del sistema de transporte colectivo urbano en Colombia y Brasil.El Banco Mundial apoya proyectos de desarrollo urbano en Nicaragua, Honduras, varios países caribeños, y en Colombia apoya un proyecto de reconstrucción después del terremoto de 1999.El BM tiene una inversión de 1.300 millones de dólares en la mejora, ampliación o construcción de redes de agua potable y cloacas en Colombia, Paraguay, Venezuela, Ecuador y Bolivia, y sistemas de manejo de inundaciones y drenaje en Argentina y Brasil."El principal reto es ahora asegurar (sic) que el gasto financiado mediante la asistencia y los impuestos beneficie a los pobres, que los servicios financiados con estos recursos respondan a las necesidades de los pobres, que la prestación sea eficiente y que los fondos públicos se utilicen de manera que estimulen el financiamiento privado de la prestación de servicios", agregó Shafik.




