Cambios bruscos en la posición del cuerpo pueden desatar infartos

Movimientos bruscos del cuerpo, como el que hacemos al levantarnos cuando alguien llama a la puerta, pueden desatar un infarto cerebral en personas que presentan una predisposición a ello, según un estudio divulgado hoy por la Asociación Estadounidense del Cáncer.

San Antonio (EEUU).---- Movimientos bruscos del cuerpo, como el que hacemos al levantarnos cuando alguien llama a la puerta, pueden desatar un infarto cerebral en personas que presentan una predisposición a ello, según un estudio divulgado hoy por la Asociación Estadounidense del Cáncer.

El estudio, que ha sido presentado en la 27 Conferencia Internacional sobre Infartos, que tiene lugar en San Antonio, Texas, afirma que al menos una quinta parte de las personas que sufren un infarto cerebral experimentan en las horas anteriores algún tipo de estrés emocional o esfuerzo físico.

Se sabía con anterioridad que un ejercicio físico vigoroso podía provocar un ataque cardíaco en menos de una hora, probablemente por el desprendimiento de fragmentos de placa de las arterias, lo cual bloquea el suministro de sangre al corazón.

Pero no se sabía hasta ahora que factores similares pudieran disparar infartos del cerebro de tipo isquémico, en el que el suministro de sangre al cerebro se bloquea en una arteria por culpa de un coágulo o un émbolo.

En ambos casos, los movimientos bruscos o el ejercicio físico intenso pueden desatar la aparición de un infarto, pero solo entre personas que ya tienen un riesgo cardiovascular determinado.

"Más de una quinta parte de los enfermos que hemos estudiado registran en las dos horas anteriores al infarto cambios abruptos en la posición del cuerpo, causados por ruidos súbitos, llamadas de socorro u otros episodios inesperados", afirma Silvia Koton, una especialista en medicina preventiva de la Universidad de Tel Aviv, Israel.

Para averiguar qué tipo de incidencias o situaciones infrecuentes se relacionan con los infartos cerebrales, los investigadores entrevistaron a un grupo de unas 150 víctimas de esta dolencia en Israel.

Los pacientes, entre ellos un 39 por ciento de mujeres con una media de 58 años, fueron entrevistados entre un día y cuatro después del infarto.

Un total de 67 pacientes, lo que supone un 44,7 por ciento, comunicaron haber experimentado situaciones capaces de desatar el infarto en las dos horas previas a que ocurriera.

De ellos, un total de 33 pacientes, el 22 por ciento, comunicaron cambios súbitos en la posición del cuerpo.

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