América Latina satisfecha por Tratado sobre recursos fitogenéticos
La mayoría de los países de América Latina están satisfechos por la aprobación este sábado en Roma de un Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, que garantiza un uso más eficaz de la diversidad genética, de la que gozan ampliamente.
ROMA.--- La mayoría de los países de América Latina están satisfechos por la aprobación este sábado en Roma de un Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, que garantiza un uso más eficaz de la diversidad genética, de la que gozan ampliamente.La conferencia de la FAO, inaugurada el viernes y a la que asisten representantes y ministros de 184 países, aprobó el tratado, fuertemente deseado por los países latinoamericanos, ricos en recursos fitogenéticos, tras siete años de negociaciones."Es lo mejor posible, satisface más o menos a todos", afirmó a la AFP el colombiano Ricardo Torres, uno de los expertos latinoamericanos en el sector, quien ha seguido por su país todas las etapas del acuerdo.Para el mexicano Eduardo Benitez Paulín, director del Servicio Nacional de Inspección y Certificado de Semilla de México, el tratado es importante porque aborda sobre todo el problema de la propiedad intelectual de los recursos fitogenéticos."Muchas veces se accede a esos recursos y en ocasiones, sin ningún tipo de modificaciones, se patentan, para después regresar al país cobrando regalías", dijo."Los países desarrollados no querían que el tratado hiciera alguna referencia a la propiedad intelectual, mientras los países en vías de desarrollo, querían introducir la propiedad intelectual", agregó el experto mexicano.El embajador de Venezuela ante la FAO, Fernando Gerbasi, presidente de la Comisión de la FAO para los Recursos Genéticos en la Agricultura y la Alimentación, quien manejó el largo y complejo proceso de negociaciones que dió vida al acuerdo, fue felicitado por todos las partes por su labor.El tratado, que no fue votado por Estados Unidos, país que se abstuvo, tiene un carácter internacional único, garantiza la disponibilidad en el futuro de la diversidad de recursos genéticos de las plantas para la alimentación y la agricultura, así como el reparto correcto y equitativo de sus beneficios.Durante las extenuantes negociaciones, tres puntos fueron los argumentos que suscitaron largos debates, según contaron los expertos.Primero, la definición de recurso fitogenético, segundo, la posibilidad de usar los derechos de propiedad intelectual de un recurso fitogenético obtenido a través del tratado y tercero la lista de cultivos sobre los cuales ejercer esos derechos.El Tratado Internacional se ha revisado teniendo en cuenta el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) que fue adoptado en 1992, como el primer acuerdo internacional obligatorio relativo a la biodiversidad.El acuerdo internacional, que es jurídicamente vinculante, entrará en vigor cuando lo ratifiquen al menos 40 Estados, y ofrece un marco para garantizar el acceso a los recursos fitogenéticos, a los conocimientos y tecnologías relacionadas, así como a la financiación acordada internacionalmente."El Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la alimentación y la agricultura es la encrucijada donde se cruzan la agricultura, el ambiente y el comercio. Es un instrumento internacional de primer orden que reconoce el significado del acceso y el reparto de beneficios como las bases para el uso continuo y sostenible de los recursos fitogéneticos en la alimentación y la agricultura", subrayó el director general de la FAO, Jacques Diouf.Para el profesor español José Esquinas-Alcázar, el mayor experto de la FAO en fitogenéticos, "el tratado es sólo el inicio de una larga tarea que queda por hacer", ya que hay que garantizar que los recursos genéticos y las tecnológias locales utilizadas por generaciones de agricultores "sean complementadas y potenciadas por las nuevas tecnologías, en vez de ser amenazadas o sustituidas por ellas".




