Internacional

Talibanes no ceden mientras se mueven los budistas

El molá Mohammed Omar, líder supremo de los talibanes que controlan gran parte de Afganistán, confirmó hoy la "condena a muerte" para todos los monumentos preislámicos del país, incluyendo los grandes budas.

ISLAMABAD.---- El molá Mohammed Omar, líder supremo de los talibanes que controlan gran parte de Afganistán, confirmó hoy la "condena a muerte" para todos los monumentos preislámicos del país, incluyendo los grandes budas.
El misterioso jefe de los talibanes, desdeñoso de los llamados provenientes de todas partes del mundo, invitó a los "musulmanes afganos" a no dejarse "intimidar por los infieles".
En un discurso transmitido por la emisora de la milicia, Radio Shariat, Omar dijo: "Ahora que estamos destruyendo los falsos ídolos, el mundo hace un drama. Los musulmanes del mundo, en particular los afganos, deben utilizar su sentido común " y rechazar "la propaganda de occidente".
Fue sobre todo el Oriente budista el que se levantó contra el edicto de Omar que ordena la demolición de todas las estatuas, en gran parte, budistas, de Afganistán.
Las preocupaciones remiten antes que nada a las estatuas gigantes de Bamiyán, la localidad de Afganistán central donde los monjes budistas excavaron entre el II y el V d. de C. las más antiguas y altas (de 53 y 35 metros respectivamente) estatuas de Buda del mundo.
Saddaka Numata, embajador en Pakistán de Japón -país que se encuentra entre los más generosos en lo que a ayudas humanitarias a Afganistán se refiere- dijo hoy al representante de los talibanes en Pakistán, Abdul Salam Zaeef, que insistir en la destrucción "hará muy difícil" movilizar a las personas que donan dinero para hacer frente a las exigencias del país.
Afganistán, país donde no existe una actividad económica de características modernas, afectado por 20 años de guerra y por la mayor sequía de las últimas décadas, está de rodillas.
El invierno pasado centenares de afganos, entre los cuales gran cantidad de niños, murieron de frío y de hambre.
Según las organizaciones humanitarias, las personas de riesgo inmediato son un millón aproximadamente, que se encuentran en los campos "para prófugos internos" después de haber abandonado sus casa para escapar de la seguía.
Protestas formales llegaron también de Tailandia, Birmania, de mayoría budista, y de Corea del sur, donde los seguidores de Buda constituyen una importante minoría.
La insistencia de los talibanes suscitó reacciones exasperadas: el ministro de Cultura alemán, Julian Nida-Ruemelin, comparó la demolición de las estatuas con las hogueras donde los nazis quemaron libros en 1933.
El enviado especial de la UNESCO, Pierre Lafrance, dijo que "no había logrado convencer" a los talibanes de dar marcha atrás y que "queda sólo una débil esperanza" para los monumentos.
Los dirigentes de los talibanes siguen haciendo declaraciones contradictorias sobre el funcionamiento de las demoliciones.
En particular no está clara la suerte de los Budas de Bamiyán: la zona, escenario meses atrás de ásperos combates entre talibanes y sus opositores, está cerrada a los extranjeros.
Testigos de los hechos refirieron que días atrás grupos de milicianos abrieron fuego contra las estatuas con armas poderosas, pero aún subsiste una flexible esperanza de que no resulten finalmente destruidas.

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