Clinton trabaja frenéticamente al final de su mandato
A tres semanas de su partida de la Casa Blanca, Bill Clinton no quiere pensar en la jubilación y trabaja frenéticamente, contrariamente a la mayoría de sus predecesores al finalizar su mandato.
WASHINGTON, - A tres semanas de su partida de la Casa Blanca, Bill Clinton no quiere pensar en la jubilación y trabaja frenéticamente, contrariamente a la mayoría de sus predecesores al finalizar su mandato.Mientras la mayoría de sus conciudadanos descansaban y celebraban las fiestas de Navidad y Año Nuevo, el presidente estadounidense se disputaba con su sucesor, el republicano George W.Bush, los principales titulares de la prensa.Negándose a resignarse al fracaso de sus esfuerzos de paz en Medio Oriente, lanzó una nueva gran iniciativa al proponer un borrador de un compromiso de acuerdo del conflicto israelo-palestino a Ehud Barak y Yasser Arafat, invitándolos a conversar los detalles finales del mismo en Washington antes del 20 de enero, si aceptaban los parámetros definidos por la Casa Blanca.El jefe de Gobierno israelí respondió con un "sí en condicional", pero este último intento de reactivar el proceso de paz suscita fuertes reservas en el campo palestino, y Arafat pidió al presidente estadounidense que este lunes le ofrezca detalles sobre el plan.Clinton renunció a último minuto a una histórica visita a Corea del Norte para celebrar el abandono definitivo por parte de Pyongyang de su programa de misiles balísticos, pero continúa vigilando con atención la evolución del proceso de paz en Irlanda del Norte, adonde viajó hace 15 días.Aceptaría además continuar trabajando como mediador para ayudar a los dirigentes católicos y protestantes a superar sus dificultades, pero sabe que el visto bueno previo de George W.Bush le será indispensable para desempeñar este papel.También aprovechó las fiestas de fin de año y las vacaciones parlamentarias para esquivar la voluntad de la mayoría republicana en el Congreso y adoptar varias decisiones por decreto presidencial, como tiene el derecho a hacer entre sesiones legislativas, aunque actuando con gran cuidado para impedir que la próxima administración anule las medidas tomadas.Una de sus principales fue desafiar abiertamente a los republicanos al nombrar por primera vez a un magistrado negro, el abogado Roger Gregory, en un cargo vacante desde hace 10 años a la más conservadora de las cortes de apelaciones federales estadounidenses, la que tiene jurisdicción sobre cinco Estados (Carolina del Norte, del Sur, Maryland, Virginia, Virginia Occidental).También estudia otra importante medida para antes de que asuma Bush: transformar vastas extensiones de Alaska en parque nacional, para impedir que el próximo presidente autorice allí la explotación petrolera."Pienso que los 20 últimos días (de la Presidencia) serán muy intensos", declaró el viernes el portavoz de la Casa Blanca, Jake Siewert. "Tenemos aún mucho trabajo que deseamos concluir, algunas decisiones en materia de medio ambiente y (Clinton) será evidentemente absorbido por algunos grandes desafíos de la política exterior en el mundo, particularmente en Medio Oriente", agregó.Cada vez que es interrogado sobre sus proyectos post-presidenciales, Clinton se muestra deliberadamente vago, afirmando que prefiere concentrar su atención en los temas que aún le quedan por cerrar desde la Casa Blanca ."Escribiré sin duda un libro y sin duda iniciaré algunas otras actividades. Va a ser necesario que me gane la vida" para apoyar la carrera en el Senado de su esposa Hillary Clinton, dijo hace unos días en una inesperada conferencia de prensa.La pareja presidencial tiene en todo caso un problema menos. Finalmente consiguió una residencia lo suficientemente grande, en uno de los barrios más elegantes de Washington, para permitir a Hillary estar a la altura de su cargo de senadora. El contrato de compra fue firmado el viernes por la bagatela de 2,85 millones de dólares.




