Exposición fotográfica Las otras huellas de la guerra
Setenta fotografías, seleccionadas de entre 600 enviadas de todo el país, mostrarán a partir de próximo miércoles 1 de noviembre, en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán de esta capital, "Las otras huellas de la guerra".
BOGOTA --- Setenta fotografías, seleccionadas de entre 600 enviadas de todo el país, mostrarán a partir de próximo miércoles 1 de noviembre, en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán de esta capital, "Las otras huellas de la guerra"."Niños que frecuentan las tumbas de sus padres o cuyas miradas fueron retratadas cuando huían desplazados y sin rumbo hacia quién sabe dónde y cuando nadie les esperaba al final del camino" aparecen en la muestra fotográfica, explicó Gloria Pinilla de la 'Fundación Dos Mundos'."Es un conmovedor documento sobre la guerra y su impacto en los niños y niñas de Colombia", agregó Pinilla.La exposición será exhibida en el teatro capitalino por la 'Fundación Dos Mundos', organización no gubernamental que atiende emocionalmente a niños y niñas víctimas de la violencia socio económica y del abuso sexual.A solicitud de Ancol, en el siguiente texto, Gloria Pinilla explica el objetivo del concurso fotográfico cuyos resultados serán divulgados el próximo miércoles, durante la apertura de la exposición que estará exhibida un mes en Bogotá y después iniciará un recorrido itinerante por todo el país:"La violencia no puede acabar con el derecho a jugar, a reír, a soñar. Por eso y con el objetivo de atenuar el impacto emocional que deja en los menores un hecho violento, varios profesionales, desde hace 5 años, dedicamos nuestro esfuerzo a la tarea de dar acompañamiento desde lo emocional a algunos de estos niños y sus familias.Con esta idea creamos la FUNDACION DOS MUNDOS, una organizaciónno gubernamental dedicada a la atención socio-emocional de los niños víctimas de la violencia socio-política y el abuso sexual.La 'Fundación Dos Mundos' cuenta con el apoyo de entidades internacionales como 'Save The Children', 'Diakonia Internacional' y 'Consejería de Proyectos' que reúne a varias entidades europeas.Los efectos emocionales de la violencia en nuestros niños y niñas, son tan variados como las diferentes formas de violencia que nos hemos inventado.Ellos presencian, sufren, son víctimas de todas y cada una de las expresiones de violencia que la guerra en Colombia va creando; tienen que soportar los combates, las masacres, el desplazamiento forzado, los bombardeos, las torturas, las amenazas y también la incorporación directa a grupos armados como formas obligadas de aprender y construir la vida.La situación de violencia en Colombia genera en los niños un conjunto de secuelas emocionales. Algunas de ellas se gestan silenciosamente y se manifiestan con el tiempo; otras son inmediatas y evidentes como trastornos en el sueño, pérdida de apetito, tristeza, miedo, llanto frecuente o dificultades en el aprendizaje. Esas situaciones aparecen poco tiempo después de que el niño ha sufrido el evento traumático.Pero no es sólo su propia reacción. El niño tiene que sufrir además los cambios familiares, sociales, económicos, de seguridad, que se derivan de un hecho violento. En muchas ocasiones, con el desplazamiento, pierde su casa, su entorno, su misma identidad.Nuestro trabajo se adelanta con las familias y comunidades a las que pertenecen los niños. Aunque realizamos terapias individuales, apuntamos mucho a la intervención colectiva: partimos de que los problemas no surgen en una persona de forma aislada sino que están también mediados por el contexto familiar y social.En este momento adelantamos trabajo en cinco regiones del país (Cauca, Chocó, Magdalena Medio, Meta y Bogotá). Y en cada consulta, en cada taller aprendemos de los niños. Ellos nos enseñan el nuevo valor de la alegría y de la vida, así como a mantener los sueños en medio de la muerte. Nos preocupa la historia que se gesta en cada uno de estos pequeños.No podemos ser testigos de una nueva violencia en el siglo XXI ni esperar a ver como este país se llena de adultos con dolores impregnados en el alma.Nos interesa el futuro pero nos preocupa más el presente porque es en el aquí y el ahora en donde podemos hacer algo para construir nuevos caminos.Los niños piden, una vez más, una oportunidad para soñar y seguir viviendo.Desde la Fundación Dos Mundos estamos aportando para la construcción de un país con los niños y del tamaño de sus sueños.




