Sydney marca un relevo generacional en el deporte
Los Juegos Olímpicos de Sydney concluyeron el domingo, marcando el final de una generación de atletas que dominaron la escena deportiva mundial durante años.
SYDNE - Los Juegos Olímpicos de Sydney concluyeron el domingo, marcando el final de una generación de atletas que dominaron la escena deportiva mundial durante años.Algunos, como el velocista estadounidense Michael Johnson, la saltadora alemana Heike Drechsler o el boxeador cubano Félix Savón, se despidieron entre los aplausos y la gloria del oro.Otros, como el saltador ucraniano Sergei Bubka, el pesista turco Naim Suleymanoglu o el luchador ruso Alexandre Kareline, sufrieron dolorosas derrotas en el ocaso de sus brillantes carreras.Johnson impuso su gran clase y ganó el oro en los 400 metros y en el relevo de 4x100 para decir adiós con un récord impresionante de 14 medallas de oro en Juegos Olímpicos y campeonatos mundiales.En Atlanta, en 1996, Johnson se convirtió en el primer hombre en la historia en ganar los 200 y los 400 metros en los mismos Juegos Olímpicos.Drechsler, medallista de oro en el salto de longitud en Barcelona en 1992, acabó con el sueño de la estadounidense Marion Jones de convertirse en la primera mujer en ganar cinco títulos de atletismo en la misma olimpiada.Con un salto de 6,99 metros, la alemana revivió viejas glorias y se quedó con el título en Sydney superando a la italiana Fiona May y dejando a Jones con el bronce.Savón por su parte, igualó la hazaña de su compatriota Teófilo Stevenson al ganar su tercer título consecutivo en la categoría de peso pesado.Con una victoria convincente ante el ruso Sultanahmed Ibzagimov a pesar de una fea cortada bajo el ojo, Savón guió a Cuba a convertirse en la máxima ganadora del torneo de boxeo de Sydney, con un total de cuatro títulos.Pero otras figuras legendarias del deporte mundial corrieron con menos fortuna.Bubka, de 36 años y considerado como el mejor saltador con pértiga de la historia, llegó a Sydney afectado por una serie de lesiones y quedó eliminado en la ronda preliminar al no poder superar los 5,70 metros.El ucraniano, cuya marca mundial de 6,14 metros está vigente desde 1994, impuso 17 récords mundiales en su carrera. Ganó seis títulos mundiales en fila pero sólo pudo ganar el oro olímpico en Seúl, en 1988.Suleymanoglu llegó a Sydney en pos de su cuarta medalla de oro en el levantamiento de pesas, abandonando el retiro que anunció tras sus triunfos en Seúl, Barcelona y Atlanta.Pero el pequeño atleta de 33 años, héroe nacional en Turquía desde que desertó de Bulgaria en 1986, no pudo realizar un solo levantamiento en sus tres intentos.Suleymanoglu buscaba convertirse en apenas el cuarto atleta de la historia que gana el mismo evento individual en cuatro olimpiadas consecutivas.Kareline, por su parte, perdió su primer combate en 13 años en la división de los 130 kilos de la lucha grecorromana y, con eso, la posibilidad de una cuarta medalla olímpica de oro.El enorme ruso de 33 años, tres veces campeón olímpico y nueve veces campeón mundial, cedió apenas su segundo punto en 10 años pero eso fue suficiente para caer derrotado 1-0 por el estadounidense Rulon Gardner, a quien había vencido en las 22 ocasiones anteriores en que se habían enfrentado.Los deportes de conjunto también contribuyeron a la caída de los mitos, con las sorpresivas derrotas de la hasta ahora invencible novena de Cuba en el béisbol, Brasil en el fútbol masculino y los apuros que pasó Estados Unidos en el baloncesto masculino.Cuba, que cumplió con una destacada actuación y un total de 11 medallas de oro, no supera todavía el dolor de la derrota ante su gran rival Estados Unidos, que ganó por primera vez el oro en el béisbolEl fútbol de Brasil, mientras tanto, deberá esperar cuatro años más para intentar conquistar el único título que nunca ha podido ganar en su historia. Los brasileños fueron eliminados en cuartos de final por Camerún, que se convirtió en el nuevo campeón olímpico.El "equipo de ensueño" de Estados Unidos pareció más el "equipo de la siesta" en el baloncesto y, aunque se alzó con el oro, su reputación de equipo invencible quedó muy lejos de la que forjaron astros como Michael Jordan, "Magic" Johnson y Larry Bird.Entre los continuos abucheos de los aficionados, los estadounidenses lucieron como un equipo impreciso y provocador y estuvieron a punto de quedar fuera en las semifinales ante Lituania, que jugó todo el torneo sin su estrella Arvydas Sabonis.




