Tres militares mexicanos investigados por vínculos con el narcotráfico.
Dos generales del Ejército mexicano y un tercer militar son investigados por la Procuraduría General de la República (PGR) y la justicia militar mexicana por sus presuntos vínculos con el narcotráfico, publicó este domingo el diario La Jornada
MEXICO, Ago 27 (AFP) - Dos generales del Ejército mexicano y un tercer militar son investigados por la Procuraduría General de la República (PGR) y la justicia militar mexicana por sus presuntos vínculos con el narcotráfico, publicó este domingo el diario La Jornada.De acuerdo con una investigación del matutino, se trata de los generales de alto rango Arturo Acosta Chaparo y Humberto Quiroz Hermosillo, así como el militar Javier García Morales, nieto del ex ministro de defensa, Marcelino García Barragán, quien participó en la matanza estudiantil de Tlatelolco en 1968.Los dos militares habrían participado en reuniones secretas con los más buscados narcotraficantes mexicanos como: Amado Carrillo, Rafael Caro, Ernesto Fonseca 'Don Neto', Miguel Félix Gallardo, Héctor 'Güero' Palma, y Joaquín 'Chapo' Guzmán, según la investigación del diario.Los dos generales participaron en labores de inteligencia militar, lucha contra el narcotráfico y contra la guerrilla en el Estado de Guerrero (sur).Por su parte, Javier García, comisionado en el Estado de colima (oeste) está relacionado con la protección de un cargamento de más de tres toneladas de cocaína que fue decomisado en julio de 1999.Las imputaciones a los tres militares fueron hechas por dos testigos protegidos, uno de los cuales fungió como chofer de Amado Carrillo (fallecido en julio de 1997 cuando se le practicaba una cirugía reconstructiva), según La Jornada.Los testigos, José Tomás Colsa, un vendedor de joyería fina a narcotraficantes, fue secuestrado en julio de 1997 en la Ciudad de Guadalajara (oeste), encontrado muerto días después en el portaequipaje de un automóvil en Ciudad de México, y Jaime Olvera, chofer de Carrillo, fue ejecutado el 11 de septiembre de 1998 también en Ciudad de México.Colsa reveló datos sobre reuniones secretas de los militares con los capos mexicanos de la droga, mientras que Olvera, quien fue comandante de la Policía Judicial Federal, cooperó con la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA), la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y con el gobierno mexicano, según testimonio rendido por Thomas Constantine, director de la DEA ante el Congreso norteamericano el 24 de febrero de 1999, citado por La Jornada.Los testimonios de Colsa y Olvera fueron corroborados por las autoridades judiciales y militares mexicanas y estadounidenses, claves para conocer las entrañas de la organización de Amado Carrillo y sus vínculos con aquellos que debían combatirla, de acuerdo con el diario.De comprobarse su responsablidad, estos no serían los únicos militares de alto rango y candidatos a la cartera de Defensa en ser acusados de proteger y fomentar a narcotraficantes.En febrero de 1997, el general Jesús Gutiérrez Rebollo, entonces zar antidrogas mexicano, fue acusado de proteger al cártel de Juárez, encabezado por Amado Carrillo, el señor de los Cielos. Actualmente cumple condena de cárcel.




