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El rostro femenino de la Technocumbia

La technocumbia peruana, un híbrido musical que nace de la fusión de ritmos andinos con la cumbia colombiana con mucho éxito en latinoamerica y que está conquistado Europa y Estados Unidos, tiene rostro femenino, rompiendo el mito machista que los cantantes de grupos musicales eran casi siempre varones.

LIMA, Jul 8 (AFP) - La technocumbia peruana, un híbrido musical que nace de la fusión de ritmos andinos con la cumbia colombiana con mucho éxito en latinoamerica y que está conquistado Europa y Estados Unidos, tiene rostro femenino, rompiendo el mito machista que los cantantes de grupos musicales eran casi siempre varones.
Este fenómeno musical, que es dominado por cantantes femeninas -la mayoría de ellas son de la amazonía peruana- nació a fines de la década del noventa, encabezado por Rossy War, y ha conquistado los sectores más pobres y los más pudientes de Perú.
De los seis grupos más famosos de technocumbia, cuatro tienen cantantes femeninas como primera voz, entre ellas Rossy War, Ruth Karina, Ana Kholer y Ada. Y de ellas tres son de la amazonía.
Además, esos conjuntos cuentan con chicas en el grupo de baile, vestidas a la usanza de la selva y que con movimientos de caderas sensuales y atrevidos hacen bailar hasta al más "duro" (torpe en movimientos).
"La technocumbia marca no solo una renovación musical del ritmo chicha sino que rompe la barrera de la marginación de las mujeres que se mantenía a lo largo de la historia de grupos en el Perú", señaló a la AFP Juan Arce, gerente de la disquera Cántaro, uno de las empresas que agrupa el mayor número de technocumbiaberas.
La presencia de cantantes de la amazonía Rossy War (Madre de Dios), Ruth Karina (Pucallpa), Ana Kholer (Iquitos) le ha dado a la technocumbia "un gusto diferente, porque esas chicas son atrevidas con sus canciones, ya no son las que cantan añoranza sino reivindicaciones y además tienen voces con sabor amazónico", agregó.
Rossy War es la primera mujer que encabeza un conjunto de Technocumbia con enorme éxito tanto en Perú como en Latinoamerica.
A fines de los 90, apareció primero conquistando la selva con canciones como "Nunca pensé llorar", "Amor prohibido", "Recluso" y luego a Lima, donde los grupos eran masivamente masculinos.
"Rossy (War) es la que encabeza el derrumbe del mito del machismo en la technocumbia y abre el camino para que otras cantantes se posicionen de las bandas y formen ellas su propias agrupaciones", aseguró Eduardo Chacón, jefe de prensa de Rossy War.
Lo tradicional siempre fue que en los grupos musicales los cantantes sean hombres. Ese machismo se sustentaba en que los grupos amenizaban fiestas o reuniones sociales en locales hasta la amenecida y una mujer no podía quedarse "cantando a tan altas horas de la noche".
Según investigadores en los años 50 aparece Vicki Zamora, una cantante de música tropical que llegó a cantar con la Sonora Matancera.
A inicios de los 60, la Sonora de Lucho Macedo, uno de los grandes grupos de música tropical peruanos que acompañó a cantantes de la Sonora Matancera y al gran Tito Rodríguez, incorporó a Lina Panchano, una bella mujer que con su buen timbre de voz y sus movimientos sensuales marcó la pauta para ser seguida por otras agrupaciones.
Sin embargo, ello no sucedió, la presencia femenina se veía entonces en forma esporádica como Veronika en el orquesta del argentino radicado en Perú, Fredy Rolands.
A fines de los 60, cuando la música "Chicha", la madre de la technocumbia, irrumpe en Lima como una expresión de los hijos de los inmigrantes que llegaron a la capital en la década de los 50, no toma en cuenta a la mujer.
Primero, porque el nuevo fenómeno es instrumental y segundo porque el machismo se mantiene en los grupos musicales. A ello se añade que las pocas mujeres que tocaban instrumentos no eran bienvenidas en las bandas chicheras.
En los 80, cuando la música chicha buscaba sobrevivir con sangre nueva, proveniente de zonas andinas como Huancayo, le pone letra a sus canciones y aparece la "Princesita" Milly, cantante del grupo Pintura Roja.
Milly de voz aguda, como las cantantes del folklore andino, envuelve con sus canciones a los inmigrantes, les hace recordar con letras simples su hogar en alguna región andina, sus campos, a sus padres, a los hijos que dejaron para venir a la capital en busca del futuro que no encontraron.
Esta joven cantante que llenaba cualquier local donde se presentaba se retira prematuramente al convertirse al evangelio. Luego, otra agrupación quiso imitar con una cantante llamada Kelly, pero sin resultado exitoso.
Pero la nueva corriente, liderada por cantantes femeninas tiene emplio margen para seguir reinando en el mundo de la technocumbia, afirmó el empresario Juan Arce.

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