Comisión anti narcotráfico en Brasil admite su fracaso
Varios miembros de la comisión del Congreso de Brasil que desde hace meses investiga las redes del narcotráfico en el país revelaron que están aterrorizados por la muerte o desaparición de una treintena de testigos y admiten el fracaso de su labor.
BRASILIA.--- Varios miembros de la comisión del Congreso de Brasil que desde hace meses investiga las redes del narcotráfico en el país revelaron que están aterrorizados por la muerte o desaparición de una treintena de testigos y admiten el fracaso de su labor."Comenzamos a llegar a los tiburones, que era el gran propósito de la CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación), y ahí comencé a ser bombardeado y tuve que desistir. Consiguieron su objetivo y, en torno a la investigación sobre lavado de dinero, por ejemplo, no llegaremos a ninguna parte", manifestó el diputado Wanderley Martins en declaraciones publicadas hoy por la revista "Istoé".El presidente de la CPI, el diputado Magno Malta, advirtió a su vez que si la comisión no concluye su labor el próximo 30 de junio como está programado, "yo salgo porque he llegado al límite tanto en lo personal y familiar como en lo político"."Mientras agarrábamos ladrones de gallinas éramos los mejores, pero cuando llegamos a los dueños del gallinero la cosa se complicó. Hay un monton de gente de broche en la solapa (insignia usada por los diputados) hablándonos de que dejemos de hurgar en esto", añadió.Malta reconoció que su campaña electoral fue financiada por el presidente de la Asamblea Legislativa del estado de Espíritu Santo, José Carlos Gratz, uno de los investigados por la CPI, pero desmintió cualquier participación en hechos delictivos.El diputado recordó que se han abierto ocho procesos judiciales en su contra, promovidos por jueces y abogados que acusan a la CPI de haberse transformado en un "tribunal de excepción" por haber ordenado la prisión de cien sospechosos y el fin del secreto bancario y telefónico de varios "otros centenares".El legislador Padre Roque, manifestó a "Istoé" que "mucha gente, dentro y fuera del Congreso, quiere que terminemos con esto porque comenzamos a tocar a colegas de aquí dentro (del Congreso) y a quienes los financian, y ahí la reacción ha sido fuerte".Roque afirmó que toma seis calmantes diarios y que todos los días escucha "consejos" de que es mejor poner fin a la CPI, aunque, al igual que Malta y Martins, no reveló la procedencia de las supuestas amenazas.Muchos de los testigos asesinados, según la revista, eran jóvenes encarcelados que dieron pistas a la CPI, y que fallecieron en diversos enfrentamientos entre presos, aunque también figuran jueces, alcaldes y policías, muertos en sospechosos accidentes de tránsito o en asaltos




