Internet pasó por encima del coche
La 70 edición del Salón del Automóvil de Ginebra ha acentuado el imparable ascenso de las nuevas tecnologías y de Internet hasta el punto de que el automóvil, razón de ser de los 69 salones anteriores, ha quedado relegado a un segundo plano.
La 70 edición del Salón del Automóvil de Ginebra ha acentuado el imparable ascenso de las nuevas tecnologías y de Internet hasta el punto de que el automóvil, razón de ser de los 69 salones anteriores, ha quedado relegado a un segundo plano.La actual edición del salón helvético apenas ha traído una decena de novedades mundiales de automóviles e incluso, muchas de éstas, ya eran conocidas de muestras anteriores como las de Tokio y Detroit.Sin embargo, las nuevas posibilidades que Internet abre a todas las marcas en campos como el suministro de piezas y la venta directa al usuario han sido continuo asunto de debate en los foros abiertos en este salón.Richard Wagoner, el próximo presidente de General Motors, el principal fabricante automovilístico mundial, se detenía especialmente en el considerable ahorro de costes que puede implicar una red mundial y centralizada de compras.Wagoner invitó a todas las firmas automovilísticas mundiales a unirse a un proyecto de comercio global a través de la red como el que actualmente ensayan los tres grandes fabricantes estadounidenses.La distribución de automóviles, no obstante, abre más interrogantes para los responsables de las multinacionales. Se trata de cambiar hábitos domésticos de compra, los más resistentes a cualquier transformación.Opinión común es que elección de modelo y de componentes puede tener una aceptación importante por la vía de Internet, pero el proceso se habrá de culminar necesariamente en el concesionario, allí donde el consumidor podrá palpar y probar el objeto de su compra.Sea como fuere, el debate está abierto en toda su magnitud y en la industria automovilística tampoco se oculta que hay una imperiosa necesidad de Internet para animar el valor en bolsa de una industria tradicional que ha tenido que ceder el paso obligatoriamente al empuje de los valores tecnológicos, como viene sucediendo en todas las bolsas del mundo.El Salón del Automóvil de Ginebra ha coincidido en su celebración con una coyuntura internacional de precios al alza en los mercados internacionales del crudo como no se conocía desde hace años.La realidad de un petróleo sobrevalorado por leyes de mercado (desequilibrio entre oferta y demanda), al igual que lo fue a principios de los setenta por su uso como arma política, ha puesto sobre el tapete nuevamente la necesidad urgente de la industria del automóvil por promover energías alternativas.Ya en la pasada edición del salón ginebrino no se ocultaron las urgencias por limitar hasta los tres litros el consumo de carburantes, pero un año después aquellos fabricantes más sensibilizados con la investigación y el desarrollo juegan a más largo plazo con el motor de hidrógeno como ejemplo más palpable.Apuesta abierta ha sido la formulada por el presidente del Grupo BMW, Joachim Muhlberg, que no ha ocultado que en el plazo de diez años puede haber muchos coches circulando con este propulsor que su marca ensaya ya con insistencia.El tono menor del producto en Ginebra no ha evitado, pese a todo, que el certamen helvético cumpla con su obligación casi inexcusable de presentar automóviles.Pocas novedades mundiales. A saber: la versión familiar del Alfa Romeo 156, el Audi A4 All Road, la propuesta de la firma alemana como coche de ocio, los Opel Agila y Astra Coupé, el Suzuki Wagon R+ y los remozados monovolumenes Ford Galaxy y Volkswagen Sharan.El exclusivismo ha tenido una representación cualitativa importante, como es su obligación. Los BMW M3 Coupé y cabrio, el Ferrari 360 Módena, el Morgan P800, el Opel Speedster y la versión moderna de un Hispano Suiza HS.21, obra del carrocero Mazel, así como un exótico "roadster" (deportivo biplaza) producido por el fabricante indio Tata.El salón ginebrino, al que acuden más de 900 marcas de toda la industria del automóvil de 35 países repartidos en una superficie de 63.000 metros cuadrados, abrirá mañana sus puertas al público en general y se da por hecho que se superará el millón de visitantes de la pasada edición.




