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SAMPRAS HIZO QUE AGASSI ACABASE EL AÑO HUMILLADO

La victoria de Pete Sampras en el Masters dejó humillado y sin palabras a Andre Agassi, un jugador que ha sido capaz de salir de los sótanos de la clasificación mundial para alcanzar lo más alto pero al que ha faltado ganar el torneo que pone punto final a la temporada y ratificar así un gran año.

La victoria de Pete Sampras en el Masters dejó humillado y sin palabras a Andre Agassi, un jugador que ha sido capaz de salir de los sótanos de la clasificación mundial para alcanzar lo más alto pero al que ha faltado ganar el torneo que pone punto final a la temporada y ratificar así un gran año.

El caso de Agassi no tiene precedentes en la historia del circuito. Hace dos años estaba situado en el puesto 141 del mundo, hundido, con exceso de peso y falto de alicientes; con un matrimonio arruinado con la actriz Brooke Shields y sin objetivos a largo plazo. Su fulgurante historia parecía acabada.

Agassi ha subido a lo más alto de la montaña gracias a dos personajes a los que debe casi todo. Uno es su entrenador Brad Gilbert, que nunca le abandonó, y otro su fiel preparador físico Gil Reyes, quien ha sido capaz de endurecer su endeble carácter y descuidado físico con unos ejercicios especiales para recuperar su perdida agilidad.

Los entrenamientos a los que Agassi se vio sometido en Las Vegas fueron minuciosamente preparados por Reyes quien obligó al jugador a permanecer dos veces al día durante 90 minutos en la pista, hacer musculación en el gimnasio una hora, y a preparar su velocidad con esprints de 30 y 50 minutos en una pista de atletismo, donde además corría durante una hora adicional.

Como premio y para relajar su mente, Reyes obligaba a Andre a subir todos los días la Montaña Mágica, un promontorio de 300 metros situado enfrente del apartamento del jugador en su barrio de "Spanish Hills". Un castigo final que serviría para endurecerle aún más.

Los resultados fueron tan satisfactorios como rápidos. El gran año de Agassi, con dos títulos de Grand Slam como Roland Garros y US Open, la final de Wimbledon y los torneos de París Bercy, Hong Kong y Washington le han catapultado este año hasta finalizar la temporada en el puesto de número uno, más delgado y ágil que nunca, con un tenis alegre, productivo y sin fisuras.

Su vida sentimental también ha cambiado con la aparición de Steffi Graf, haciendo bueno el dicho que funciona entre los entrenadores de que una bella mujer puede hacer bien a un jugador al final de su carrera -Agassi tiene 29 años- y prolongar la misma a un gran nivel, siempre si sabe dosificarse.

A Agassi le ha faltado no obstante redondear el año en Hannover. Su amigo Pete Sampras le propinó una paliza que tardará en olvidar y por la que será castigado en el gimnasio por Gil Reyes. "El tenis gana con esto", señaló su entrenador Brad Gilbert, "duelos de este tipo son los que contribuyen a engrandecer este deporte", añadió Gilbert que no obstante reconoció la grandeza de Sampras.

El Abierto de Australia, el primer Grand Slam de la temporada que comienza el próximo 16 de enero en Melbourne, será el primer escenario en el que Agassi, número uno del mundo en 1999, deberá probar si ha olvidado ya el mensaje que Sampras le entregó en bandeja de plata en la final de Hannover

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