EEUU ECHA UN NUEVO VISTAZO A LA SUPER ASPIRINA
El primero de una nueva clase de analgésicos conocidos como inhibidores COX-2 se presentará el martes al grupo de médicos que asesora a la Administración de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos. <BR>En caso de recibir la aprobación, el Celebr...
El primero de una nueva clase de analgésicos conocidos como inhibidores COX-2 se presentará el martes al grupo de médicos que asesora a la Administración de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos.
En caso de recibir la aprobación, el Celebrex, conocido genéricamente como celecobix, podría convertirse en una medicina de enorme éxito con ventas superiores a los 1.000 millones de dólares sólo en Estados Unidos, dijeron analistas.
El medicamento promete ser tan efectivo como la aspirina y otros analgésicos para las dolencias como la artritis, pero sin sus dolorosos y posiblemente mortales efectos secundarios como las úlceras o las hemorragias estomacales.
La unidad de medicamentos G. D. Searle de la firma Monsanto, que fabrica el Celebrex, dijo que varias pruebas mostraron que funciona tan bien como los analgésicos existentes, pero sin sus efectos secundarios.
Pero los asesores de la FDA se mantienen cautelosos en cuanto a esas aseveraciones, mientras que los fabricantes rivales planean explicar a la comisión que la acción de los inhibidores COX-2 no es tan simple como parece.
Los COX-2 se proponen ser un avance con respecto a medicinas como la aspirina o el ibuprofeno, que pertenecen a una clase conocida como medicamentos anti inflamatorios no esteroides (NSAID).
Las NSAID actúan contra una enzima conocida como cicloxigenasa, COX, que causa dolores e inflamación.
Ha dos tipos de enzima, COX-1 y COX-2, y los NSAID trabajan en contra de ambas.
Las investigaciones demostraron que el COX-1 está presente en todos los tejidos y tiene importancia en varias funciones.
El suprimir su producción podría llevar a los daños en el estómago que provocan las NSAID.
Los fabricantes del inhibidor COX-2 aseguran que esta enzima se produce mayoritariamente en respuesta a traumatismos y que la medicina que sólo afecte al COX-2 debería ser más segura que las NSAID.
El COX-2 es responsable de la inflamación, mientras que el COX-1 ayuda a la coagulación de la sangre.
La cuestión planteada ante los expertos es si se debe permitir que los inhibidores del COX-2 se usen para tratar la artritis.
De los 13 mil lones de estadounidenses que consumen medicinas tradicionales para combatir la artritis, unos 100.000 son hospitalizados cada año por complicaciones como úlceras, hemorragias y pequeñas perforaciones internas.
Se calcula que entre 10.000 y 8.000 de esos pacientes mueren.
El grupo asesor de la FDA dijo en marzo que no estaba convencido de que los inhibidores fueran más seguros y mejores, por lo que recomendó más pruebas




