BALLET CALI EN ROMA, UNA COMPAÑIA CON OBSESION DE LA PUNTA
En los jardines barrocos de la Academia Alemana en Roma, veintiséis bailarines de la compañía colombiana Ballet de Cali recrearon anoche con "Barrio-Ballet", una coreografía del cubano Gustavo Herrera, los momentos cruciales de la historia del ...
En los jardines barrocos de la Academia Alemana en Roma, veintiséis bailarines de la compañía colombiana Ballet de Cali recrearon anoche con "Barrio-Ballet", una coreografía del cubano Gustavo Herrera, los momentos cruciales de la historia del país sudamericano desde el descubrimiento.
La Compañía, fundada por Gloria Castro Martínez en 1988, sorprendió al público italiano, que esperaba un ballet folclórico y se encontró con bailarines de formación clásica, que ofrecieron danzas y contradanzas que evolucionaron hacia la rumba y la salsa, tras pasar por las percusiones de ritmo africano.
La famosa "alegría caribeña", la contagiosa, la que hace que el cuerpo se mueva sin que lo proponga la voluntad, llegó al final del espectáculo cuando los bailarines se deslizaron desde el escenario hacia los jardines de la platea al son de una salsa que hizo levantar de sus asientos incluso a las señoras mayores.
Pero lo que más sorprendió, aquello por lo que los bailarines se llevaron el aplauso más caluroso del público, fue la capacidad de utilizar permanentemente la punta, ya sea para lanzarse en las atrevidas piruetas creadas por Marius Petipa o para mover las caderas al ritmo de la música popular de Cali, la del Valle del Cauca.
La compañía, ocho de cuyos integrantes están actualmente de gira en Francia, se reunirá el próximo día 27 en Madrid, donde ofrecerá una versión de los cantos de "Carmina Burana", con coreografías del colombiano Ivan Tenorio.
Con unos treinta ballets en repertorio y salidas al extranjero que les han llevado por diversos países latinoamericanos (aunque todavía no al Teatro Colón de Buenos Aires, que, según dijeron a EFE, "representa una meta que hay que alcanzar"), el Ballet de Calí es una formación curiosa, sobre todo por la capacidad de sus bailarines de pasar sin transición de un estilo a otro.
El miembro más joven de la compañía tiene 17 años, el mayor 28, y ninguno de ellos sabe cuál es el futuro de un bailarín de 30 años, "porque es una experiencia que aún no hemos pasado: nosotros empezamos nuestra formación a los 8 años, y somos la primera generación que llega a ocupar un lugar destacado en la historia de la danza en Colombia", señalaron sus integrantes.
El Ballet, que tiene formación universitaria, recibe cada año de 300 a 400 solicitudes de inscripción, pero nunca hay más de 45 alumnos admitidos, una cantidad "con la que es posible trabajar a fondo, duramente".
El convenio firmado entre los Gobiernos de Bogotá y La Habana les permite valerse de la experiencia y la escuela cubana de danza -"nada menos que la de la gran Alicia Alonso", sonríen-, así como de sus coreógrafos, al tiempo que reciben un subsidio estatal que los compromete a un número de representaciones anuales dentro del país



