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PINOCHET LLEGA AL SENADO COMO ARTIFICE DE LA EXPANSION ECONOMICA DE CHILE

El general Augusto Pinochet se convertirá en senador vitalicio sin el voto popular, pero con el peso histórico de haber sepultado el socialismo en Chile, para construir bajo el duro régimen que encabezó una de las economías liberales de mayor exp...

El general Augusto Pinochet se convertirá en senador vitalicio sin el voto popular, pero con el peso histórico de haber sepultado el socialismo en Chile, para construir bajo el duro régimen que encabezó una de las economías liberales de mayor expansión en América Latina.

Cuando el nuevo Parlamento elegido en diciembre se constituya el próximo miércoles 11 de marzo, Pinochet, de 82 años, cerrará el ciclo que inició hace un cuarto de siglo con el cruento golpe que interrumpió la "vía chilena al socialismo" del Presidente Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973.

Allende se suicidó ese día en el palacio de La Moneda, tres años después de su elección como primer lider marxista instalado en el gobierno por la vía del sufragio universal, el 4 de septiembre de 1970. Su proyecto era "hacer la revolución dentro de la institucionalidad", a diferencia de la "vía armada" que su amigo amigo Fidel Castro emprendió en Cuba.

Su primer cambio "revolucionario" por este camino contó con la unanimidad del Parlamento, el domingo 11 de julio de 1971, cuando nacionalizó las grandes minas de cobre, riqueza básica de Chile explotada hasta entonces por compañías de Estados Unidos.

Después vendrían "la tierra para el que la trabaja", con la reforma agraria, la intervención estatal de la banca y la expropiación de cientos de industrias, para crear "el área social" de una econonmía centralizada.

Pero el desabastecimiento de bienes esenciales, una inflación anual del 500% por la contracción de la oferta, el embargo de las exportaciones de cobre que implantó Estados Unidos y las huelgas de transportistas y empresarios que se resistían a perder su patrimonio, llevaron a Pinochet y los militares a rebelarse contra "el caos".

Instalado en el poder por casi 17 años, Pinochet recibió una deuda externa de 3.000 millones de dólares y entregó un endeudamiento siete veces superior, pero puso los cimientos del modelo de libre mercado que desde Chile se extendió a los otros países de la región.

Dos años después del golpe, su gobierno recibió en Santiago el aval de Milton Friedmann, premio Nobel de Economía e inspirador de la "Escuela de Chicago", que en marzo de 1975 recomendó vender las empresas estatales y reducir el gasto fiscal, para derrotar la inflación.

La receta de Friedmann provocó una "política de shock", con salarios congelados, desempleo y pobreza, bajo la implacable conducción de los ministros de Hacienda Sergio de Castro y Jorge Cauas, junto a otros discípulos de Friedmann como Rolf Luders, Hernán Buchi, Alvaro Bardón y José Pinera.

Las tierras, los bancos y las empresas expropiadas volvieron a sus antiguos dueños, mientras el Estado entregaba a inversionistas privados la industria del acero, la Línea Aérea Nacional (LAN), los servicios telefónicos, la distribución eléctrica y otras compañías que en 1996 poseían activos por casi 17.000 millones de dólares, según un estudio de la firma privada Seminarium.

Pinochet y los "Chicago Boys" enfrentaron sin embargo la amenaza de la recesión de 1982, cuando subió el precio del petróleo importado, cayó el valor de las exportaciones, quebraron cientos de empresas medianas y pequeñas y el desempleo azotó a un tercio de la población.

Para evitar el colapso financiero, el Estado volvió a intervenir los bancos y les inyectó créditos por 6.000 millones de dólares, al tiempo que estallaban las protestas sociales de los sindicatos, que exigeron recuperar la democracia y sus derechos suprimidos.

Cuando Pinochet fue derrotado en el plebiscito del 5 de octubre de 1988, que le impidió seguir en el poder por otros ocho años, el patrimonio de los grupos privados llegaba casi al 55% del producto interno de la nación, estimó el Centro de Estudios Sociales (CESOC), vinculado a sectores católicos.

Al restaurarse la democracia, en marzo de 1990, el Estado conservó las minas de cobre, la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), el sistema de Televisión Nacional, el mayor banco del país y otras compañías que Pinochet no alcanzó a privatizar, cuyo valor se aproxima a los 30.000 millones de dólares, agregaron otros informes.

Pero los grupos de capitalistas chilenos, herederos del modelo que dejó Pinochet, emprendieron durante los últimos ocho años nuevos negocios más allá de sus fronteras, atraídos por las privatizaciones en Argentina, Brasil, Bolivia, Perú y otros países, cuando Chile abrió su comercio a los mercados de América Latina, Asia y Europa.

Las inversiones de esos empresarios en el exterior sobrepasan los 12.000 millones de dólares, mientras los capitales que llegaron a Chile, sólo en el último año, sumaron 8.000 millones, señalan los estudios del Ministerio de Economía.

Pero en la población chilena de 14,5 millones de habitantes subsisten 4.000.000 de pobres, herederos también del modelo que los gobiernos democráticos mantuvieron, ahora bajo la conducción de economistas formados en la escuela demócrata cristiana y el socialismo renovado.

"El mercado es cruel", afirmó el Presidente Patricio Aylwin, después de encabezar los primeros cuatro años de la transición democrática, mientras su sucesor, el Presidente Eduardo Frei, se propone erradicar la extrema pobreza cuando concluya su mandato, en marzo del 2000

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